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Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Minatitlán Ver., a 21 de octubre del 2026.
Mire. La naturaleza no perdona ni atiende a discursos políticos, año tras año, la temporada de lluvias en el sur de Veracruz se convierte en una prueba de fuego, esta vez las lluvias no han dado tregua, el agua cubrió amplias extensiones del sur, dejando a miles de familias damnificadas y exponiendo, una vez más la capacidad de reacción de los gobiernos locales.

En momentos de crisis, la diferencia entre el caos desbordado y la contención eficiente no reside en la suerte, sino en la coordinación, la presencia y el liderazgo.
Mientras en otros municipios el infortunio se profundizó por la improvisación o el letargo institucional, en Minatitlán la historia tomó un rumbo distinto, no porque la amenaza del río Coatzacoalcos fuera menor, sino porque hubo una respuesta articulada desde las primeras horas de alerta.

Hablar del malecón de Minatitlán y del Playón Sur, es tocar la fibra más sensible de los comerciantes y habitantes de la zona.
Históricamente, este punto del malecón ha sido el epicentro del desastre, bastaba que el río alcanzara sus niveles más críticos para que el agua sepultara patrimonios enteros, paralizara la economía local, y dejara pérdidas incalculables.


Este año, contra el augurio de los eternos profetas del desastre, el agua no se desbordó en esta área del malecón.

No faltaron los intentos de algunos de crear alarmismo en redes sociales y pasillos urbanos, buscando lucrar con el miedo de la gente, sin embargo, la paranoia no se impuso a los hechos, el monitoreo constante de los niveles del río y el despliegue preventivo de las brigadas de Protección Civil y cuerpos de seguridad dieron resultados, y hasta hoy el malecón solo presenta encharcamientos.

El papel desempeñado por el alcalde, el Maestro Guillermo Reyes Espronceda y su equipo de trabajo merece una lectura seria, y es que, ante la magnitud de esta contingencia, la figura del alcalde no ha sido la de un simple espectador, encabezó la coordinación oportuna de las áreas de emergencia, evitando que los daños fueran de proporciones mayores, y esto no fue producto de la casualidad; fue el resultado de estar al pie del cañón, como se dice.

Aliviar la angustia de los ciudadanos se logra con acciones preventivas, presencia real en las zonas vulnerables, con un mando con estrategia, y que no le tiemble la mano para disponer de los recursos de protección ciudadana cuando el peligro acecha.
Minatitlán resintió los embates del clima, si, pero la contención en áreas clave demuestra que, cuando existe articulación entre las autoridades y voluntad de servir, el impacto de los desastres naturales se puede mitigar drásticamente con prevención.
Es importante señalar que el trabajo no ha concluido, inicia el declive de los niveles de agua, y empieza la fase de recuperación.
Por ahora, en medio de un panorama regional lacerado por las inundaciones, Minatitlán demostró que la prevención y el liderazgo firme marcan la frontera entre la tragedia y la resistencia, Guillermo Reyes Espronceda y su equipo han superado-hasta ahora-una dura prueba, reafirmando que la responsabilidad con el pueblo se demuestra en las turbulencias, no en las calmas. Al tiempo.

