La carretera Agua Dulce–El Burro se ha convertido en una trampa peligrosa para los automovilistas. De acuerdo con reportes de Tránsito del Estado, Protección Civil y corporaciones de rescate, los accidentes en este tramo han aumentado hasta en un 50 por ciento en comparación con el año anterior. El principal factor es el exceso de velocidad con el que se desplazan muchas unidades, sumado al deterioro visible en diversos tramos del camino.
Este acceso carretero fue rehabilitado hace aproximadamente ocho años, pero el paso del tiempo y la falta de mantenimiento han hecho lo suyo. Hoy, la carpeta asfáltica presenta baches, hundimientos y desgaste natural que, si bien no representarían un peligro en condiciones de velocidad moderada, se vuelven letales cuando los vehículos circulan a gran velocidad.
Las autoridades insisten en que respetar los límites de 60 a 80 km/h podría evitar muchos de estos siniestros. En varios de los percances reportados recientemente se han registrado desde daños materiales hasta personas lesionadas, y lamentablemente también víctimas fatales.
REHABILITACIÓN
Esta situación ha encendido la alarma entre la población, que no solo exige mayor responsabilidad al volante, sino también soluciones de fondo por parte de las autoridades competentes. Ciudadanos y transportistas han levantado la voz y piden al Gobierno del Estado, así como a las diputadas locales, que se pongan a trabajar en la gestión de una nueva rehabilitación del tramo.
Cabe recordar que la última intervención a fondo fue posible gracias a la entonces diputada Tania Cruz Santos. Desde su gestión, han pasado por el cargo Sergio Guzmán Ricárdez, Ingrid Calderón Domínguez y la diputada plurinominal Selene Durán López, sin que hasta el momento se registre acción alguna en favor de esta vía.
El llamado es claro, se necesita una intervención urgente. Mientras tanto, las autoridades exhortan a la ciudadanía a moderar la velocidad y conducir con precaución para evitar que esta carretera siga cobrando más vidas.