China elevó la vigilancia ante la posibilidad de que El Niño alcance una intensidad extraordinaria durante los próximos meses, con potencial para alterar las temperaturas y los patrones de lluvia a escala global.

Las autoridades meteorológicas de China encendieron las alertas ante la evolución de El Niño 2026-2027, fenómeno climático que podría alcanzar una intensidad excepcional y convertirse, de acuerdo con los pronósticos difundidos por meteorólogos chinos, en uno de los episodios más fuertes registrados.

El fenómeno ya se encuentra en una fase de fortalecimiento y distintos organismos meteorológicos internacionales coinciden en que tendrá efectos importantes sobre las condiciones atmosféricas durante los próximos meses.

La preocupación se centra particularmente en el comportamiento de las temperaturas, las precipitaciones y los fenómenos meteorológicos extremos, debido a que un El Niño de gran intensidad puede modificar los patrones climáticos en distintas regiones del planeta.

China se prepara ante un posible “súper El Niño”

Meteorólogos del gobierno chino señalaron este martes que el país se prepara para un posible episodio de “súper El Niño” que podría alcanzar una intensidad sin precedentes. La advertencia fue difundida en una conferencia de prensa y coloca al fenómeno bajo una vigilancia especial de cara al otoño y el invierno boreales.

El Niño se origina cuando las temperaturas superficiales del océano Pacífico ecuatorial central y oriental aumentan por encima de los valores normales. Ese calentamiento altera la circulación atmosférica y puede provocar modificaciones en los regímenes de lluvia y temperatura de regiones alejadas del Pacífico.

La Organización Meteorológica Mundial informó a principios de septiembre que el episodio ya se había consolidado y que se esperaba un fortalecimiento durante los siguientes meses, hasta alcanzar una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026.

La OMM también estimó que existe una probabilidad cercana al 100 por ciento de que El Niño persista hasta febrero de 2027.

¿Por qué preocupan las inundaciones?

Uno de los principales riesgos asociados con un El Niño intenso es la modificación de los patrones de precipitación.

Esto no significa que todas las regiones del planeta recibirán automáticamente más lluvia. El fenómeno puede provocar precipitaciones extraordinarias en algunas zonas y condiciones más secas de lo habitual en otras, dependiendo de la interacción con otros sistemas atmosféricos y oceánicos.

En China, la preocupación se suma a una temporada marcada por episodios de lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos de tierra.

La experiencia de los últimos meses ha llevado a las autoridades a reforzar las medidas de prevención y los sistemas de vigilancia frente a fenómenos meteorológicos extremos. Reuters reportó previamente que China ha enfrentado inundaciones y deslizamientos mortales durante este año, mientras que el gobierno ha insistido en fortalecer la prevención y los sistemas de alerta temprana.

Por ello, el posible fortalecimiento de El Niño representa un factor adicional que las autoridades deberán incorporar a sus escenarios de riesgo.

Temperaturas también estarán bajo vigilancia

El comportamiento de las temperaturas es otro de los elementos que generan preocupación.

La OMM señaló que para el periodo de septiembre a noviembre de 2026 los modelos climáticos apuntan a temperaturas superiores a lo normal en prácticamente todas las regiones terrestres, aunque los efectos concretos dependerán de las condiciones atmosféricas y oceánicas de cada zona.

El calentamiento del Pacífico también resulta significativo. De acuerdo con la OMM, entre mayo y julio de 2026 la anomalía promedio de la temperatura superficial en la región Niño 3.4 alcanzó +1.5 grados Celsius, mientras que en julio llegó a aproximadamente +2 grados.

Entre finales de julio y mediados de agosto se registraron valores semanales de entre aproximadamente +2.2 y +2.6 grados Celsius por encima del promedio, una señal de que el fenómeno continuaba fortaleciéndose.

La NOAA, por su parte, reportó en septiembre que las anomalías de temperatura superficial superaban los +3 grados Celsius en el Pacífico ecuatorial oriental y calculó una probabilidad superior al 90 por ciento de que se presentara un episodio de El Niño muy fuerte durante el otoño e invierno de 2026-2027.

El Niño podría tener efectos hasta 2027

Aunque el punto máximo del fenómeno se espera hacia finales de 2026, sus efectos climáticos no necesariamente terminarán con el cambio de año.

La OMM anticipa que las alteraciones provocadas por este episodio podrían mantenerse hasta bien entrado 2027. Esto significa que gobiernos y organismos de protección civil tendrán que considerar escenarios de largo plazo relacionados con lluvias intensas, inundaciones, sequías y temperaturas extremas.

Sin embargo, los especialistas advierten que la intensidad de El Niño por sí sola no determina el impacto que tendrá en cada territorio.

Factores como las condiciones del océano Atlántico, el océano Índico, los patrones atmosféricos regionales y la época del año pueden modificar significativamente sus efectos.

Por ello, un escenario de “súper El Niño” no significa que todas las regiones experimentarán las mismas condiciones meteorológicas.

¿Qué puede ocurrir en México?

México también se encuentra dentro de las regiones que deben mantener vigilancia ante la evolución de El Niño.

Un análisis previo del Servicio Meteorológico Nacional señaló que durante 2026 podrían presentarse entre 18 y 21 ciclones tropicales en el Pacífico, por encima del promedio de los últimos tres años, cuando se registraron alrededor de 16 por temporada.

Especialistas también han advertido que cada episodio de El Niño es diferente y que sus efectos pueden variar considerablemente de una región a otra.

En el caso mexicano, esto hace necesario mantener el seguimiento de los pronósticos oficiales de Conagua, el Servicio Meteorológico Nacional y Protección Civil, particularmente durante los periodos en que coincidan El Niño con otros sistemas meteorológicos.

Por ahora, la evolución del fenómeno continuará bajo vigilancia internacional debido a la posibilidad de que alcance una intensidad extraordinaria durante los últimos meses de 2026.

El escenario plantea un reto para los sistemas de prevención, especialmente ante la posibilidad de que se combinen temperaturas superiores a lo normal, lluvias intensas, inundaciones, sequías y otros fenómenos meteorológicos extremos en diferentes partes del mundo.