Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 2 de marzo del 2026.
Hoy en la política veracruzana, el oficialismo esta ocupado en descubrir el “hilo negro” en Movimiento Ciudadano (MC) con acusaciones de supuestos “moches”, o acuerdos financieros internos, sin embargo, intentar descalificar a la fuerza naranja bajo esta premisa no solo es ingenuo, sino profundamente hipócrita.

Si se trata de hablar de irregularidades, hay que ver hacia adentro de Morena, mientras señalan a MC, las bases del propio partido en el poder murmuran con fuerza sobre las “subastas” económicas al mejor postor de las candidaturas que realiza su dirigente estatal, Esteban Ramírez Zepeta.
Más grave aún es el “secreto a voces” que persigue al partido guinda; esas alianzas inconfesables con estructuras fácticas para consolidar su hegemonía, hay “suciedades” que manchan, y otras que simplemente definen el estilo de supervivencia política, comparado con el lodo que arrastra el oficialismo, el supuesto financiamiento de MC con sus regidores, parece un juego de niños.

No se trata de quedar bien con nadie, para entender el crecimiento de Movimiento Ciudadano en el sur, hay que ponerle nombre; Christopher Santos, cuando el partido era un fantasma en Coatzacoalcos, “el gallo” le apostó desde abajo, a ras de tierra, no llegó en la opulencia, su lucha, y la de figuras como Luis Gutiérrez, fue con los bolsillos vacíos, picando piedra,-literal-en una ciudad que solo conocía la aplanadora guinda.


El crecimiento no fue obra de la casualidad, sino de una constancia política inteligente, la tenacidad de Christopher Santos para sumar a personajes como Alberto Mijangos, quien fue candidato de MC a la presidencia municipal, más el refuerzo estratégico de Gustavo Linares, y de otros personajes importantes como Jesús Moreno, resultó en las 4 regidurías qué hoy tienen.


Hoy MC no es un invitado más, es la segunda fuerza política en Coatzacoalcos y en Veracruz, negar o descalificar que este crecimiento requiere acuerdos y apoyos mutuos, es no entender cómo se construye el Poder desde el interior de un partido, sobre todo de oposición.

Ahora bien, no todo es miel sobre hojuelas, el éxito trae consigo el riesgo de una fractura, es evidente el distanciamiento entre el bloque de regidores y la dirigencia de Coatzacoalcos con Sheyla Jara, y, aunque la capacidad política de la regidora es innegable, parece que ha perdido el piso y la brújula del proyecto político, se requiere de mucha madurez política para no permitir una fragmentación qué podría costarles mucho, lo más grave sería que la edil terminara en Morena.

La dirigencia estatal no puede permitirse el lujo de la indiferencia en este momento, una “fisura” provocada por esta joven valiosa y de decisiones, sería una señal de debilidad imperdonable de cara a la elección intermedia, si MC aspira a consolidar una bancada de diputados federales y locales, digna, la unidad es lo que puede consolidarlos, y no es una opción, al menos no en Coatzacoalcos, bastión importante de votos.
En MC, la dupla de Sergio Gil Rullan y Luis Carbonel, líder estatal, han formado un equipo experimentado que entiende el juego político, la estructura que Christopher Santos, “el gallo”, ha tejido, manteniendo hilos directos con el altiplano a través de Agustín Torres, coordinador nacional, lo posiciona para un lugar privilegiado de las listas plurinominales, sería un acto de elemental justicia política.

Para terminar, mientras intentan debilitar la credibilidad de MC con señalamientos de moches o contribuciones a sus dirigentes o líderes, la realidad en las calles de Coatzacoalcos dicen otra cosa, si el “Gallo” y su equipo cierran filas, y dejan a un lado los egos internos, el 2027 será el dolor de cabeza más fuerte que el partido en el poder haya enfrentado. Al tiempo.
