La delincuencia no respeta los recintos sagrados

Las iglesias y templos católicos del municipio de Coatzacoalcos enfrentan una racha silenciosa pero constante de robos en sus interiores. Los delincuentes han diseñado un modus operandi específico: aprovechan la solemnidad y la absoluta concentración de los fieles y ministros durante las celebraciones litúrgicas para burlar la seguridad, ingresar a las áreas restringidas y sustraer equipos de comunicación y objetos de valor.

El sacerdote Donaldo Antonio Blanco encendió las alarmas eclesiásticas al asegurar que prácticamente ninguna parroquia de la ciudad ha quedado exenta de los embates de la delincuencia común, afectando de manera directa el corazón de la fe católica en el puerto.

“No hay una parroquia en la ciudad que no haya sido atacada por la gente que se dedica a delinquir. Ahí en Catedral se han metido a la sacristía estando en misa nosotros. Se han llevado celulares de servidores de la Catedral”, denunció públicamente el presbítero.

Robos a la sombra del altar: El modus operandi

De acuerdo con el testimonio del clérigo, los delincuentes estudian los tiempos de las misas. Saben que cuando el sacerdote, los monaguillos y los servidores se encuentran en el presbiterio atendiendo los ritos sagrados, las oficinas parroquiales y las sacristías quedan vulnerables.

Como ejemplo de este atrevimiento, Blanco recordó el caso de un ministro de la eucaristía que fue despojado de sus pertenencias mientras asistía al obispo de la Diócesis, Rutilo Muñoz Zamora, en una misa solemne:

  • El incidente: Al concluir la liturgia, el ministro descubrió que le habían robado sus dos teléfonos celulares (uno de uso personal y otro de la empresa donde labora).
  • La evidencia: Al revisar las cámaras de videovigilancia internas del templo, los coordinadores lograron identificar con nitidez el rostro de la persona que ingresó sin autorización a los anexos.

La postura de la Iglesia: Justicia restaurativa antes que denuncias

A pesar de contar con registros de video y rostros plenamente identificados gracias a la tecnología de circuito cerrado, el párroco reveló que la Diócesis de Coatzacoalcos ha optado, en la mayoría de los casos, por no iniciar carpetas de investigación formal ante la Fiscalía General del Estado (FGE). En su lugar, aplican un método de conciliación directo:

“Realmente no denunciamos. Lo que hacemos es ver quién es; luego vuelven y entonces ahí es donde los atrapamos y hablamos con ellos. Sí ha habido quien devuelve lo robado e intenta económicamente reparar el daño”, explicó Donaldo Antonio Blanco.

Asaltos con violencia agravan la situación

Sin embargo, el panorama de inseguridad no se limita a hurtos discretos. El presbítero advirtió que se han registrado eventos de mayor gravedad en diversos puntos del municipio, donde grupos de delincuentes ingresan de forma violenta a las instalaciones parroquiales fuera de los horarios de culto, sometiendo bajo amenazas al personal administrativo y despojándolo de los diezmos y pertenencias personales antes de darse a la fuga, una situación que mantiene en máxima alerta a las comunidades religiosas de la zona sur en este 2026.