El lanzamiento de la Operación Furia Épica contra Irán por parte de Donald Trump vuelve a plantear la cuestión del difícil reparto de los poderes militares en Estados Unidos entre el Congreso y el presidente

Al anunciar una intervención de “gran envergadura”, el presidente estadounidense no mencionó ni una sola vez una autorización o siquiera una consulta al Congreso de Estados Unidos, lo que le granjeó críticas de sus opositores. 

Según la Constitución, el Congreso es el único con el poder de “declarar” una guerra. El mismo texto precisa, no obstante, que el presidente es el “comandante en jefe” de las fuerzas armadas, un papel que los mandatarios estadounidenses han interpretado de forma muy amplia en la historia reciente, en particular Trump.

La última declaración de guerra del Congreso estadonidense se remonta a la Segunda Guerra Mundial

No hubo ninguna para la guerra de Vietnam, que precisamente impulsó al Congreso a intentar reafirmar su papel. A raíz de ello, el Congreso aprobó en 1973 una ley que permite al presidente lanzar una intervención militar limitada para responder a una situación de emergencia creada por un ataque contra Estados Unidos.

Sesenta días

Trump invocó además el sábado amenazas “inminentes” para justificar los ataques contra Irán. Según la ley de 1973, el jefe del Estado debe informar al poder legislativo en un plazo de 48 horas

El mismo texto exige que el presidente, si despliega tropas estadounidenses durante más de 60 días, obtenga una autorización del poder legislativo para el uso de la fuerza, distinta de una declaración de guerra.

El Congreso autorizó, por ejemplo, el uso de la fuerza tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. 

Esa autorización sirvió de base legal para la intervención estadounidense que siguió en Afganistán y posteriormente fue utilizada durante dos décadas para justificar operaciones en varios países.

El republicano Donald Trump no es el primer presidente en desencadenar operaciones militares sin pasar por el Congreso.

Venezuela

El ex mandatario demócrata Bill Clinton, por ejemplo, comprometió a Estados Unidos en una campaña de bombardeos de la OTAN en Kosovo en 1999 sin permiso previo del Congreso, que entonces estaba profundamente dividido sobre esta operación

El demócrata Barack Obama hizo lo mismo con los ataques en Libia en 2011. Durante su primer mandato, en 2018, Trump decidió por su cuenta atacar Siria, junto con Francia y Reino Unido.

Desde su regreso al poder el año pasado, el republicano ha tratado de ampliar los límites del poder ejecutivo en casi todos los ámbitos, y en particular en el militar. Lanzó, por ejemplo, una campaña de ataques contra embarcaciones sospechosas de transportar droga en el Caribe y en el Pacífico sin consultar al Congreso. 

Además, decidió por sí solo atacar en junio de 2025 instalaciones nucleares iraníes y, en enero, ordenó la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro.

Trump también ha aplicado su concepción muy amplia de sus poderes militares en territorio estadounidense. 

El presidente ha recibido duras críticas por ordenar el despliegue de guardias nacionales, que son reservistas, en varias ciudades estadounidenses.