El gobierno de Estados Unidos condenó enérgicamente el ataque con drones atribuido al régimen de Irán contra el territorio de la República de Azerbaiyán, ocurrido el pasado 5 de marzo, y advirtió que este tipo de acciones representan una grave violación de la soberanía nacional y un riesgo para la estabilidad del Cáucaso Sur.

De acuerdo con el posicionamiento oficial estadounidense, los drones impactaron instalaciones en la región de Nakhchivan, incluida la zona del Nakhchivan International Airport y una escuela infantil cercana, provocando daños en infraestructura civil crítica y lesiones a civiles, entre ellos menores de edad.

Washington calificó el ataque como “no provocado” y lo consideró un episodio más dentro de lo que definió como una escalada de agresiones iraníes en la región, reiterando su respaldo político y estratégico a Azerbaiyán frente a las amenazas a su integridad territorial.

Condena diplomática y respaldo estratégico

En su declaración, el gobierno estadounidense señaló que los ataques contra infraestructura civil y territorio soberano de un país aliado constituyen una violación directa del derecho internacional y de los principios de estabilidad regional.

Estados Unidos se mantiene en plena solidaridad con Azerbaiyán frente a estas amenazas”, subrayó el pronunciamiento, al tiempo que advirtió que los ataques contra socios estratégicos en la región son inaceptables.

Washington también aseguró que continuará brindando apoyo firme y decidido a sus aliados en el Cáucaso y Asia Central, una zona considerada clave para la seguridad energética, el transporte internacional y el equilibrio geopolítico entre potencias regionales.

Nakhchivan, enclave estratégico en el Cáucaso

La región de Nakhchivan es un enclave autónomo de Azerbaiyán separado del resto del territorio nacional por Armenia y con fronteras directas con Irán y Turquía. Su posición geográfica la convierte en un punto estratégico para el comercio, la seguridad regional y las rutas energéticas del Cáucaso.

El impacto de drones cerca del Nakhchivan International Airport y de instalaciones civiles ha generado preocupación entre autoridades locales y organismos internacionales, debido al riesgo de que ataques contra infraestructura civil puedan provocar una mayor desestabilización en una región ya marcada por tensiones históricas.