Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 30 de abril del 2026.
Lo que ocurre hoy en la zona sur no es un conflicto social genuino, sino la institucionalización del delito bajo el cobijo de siglas partidistas y linajes de poder, la retención del camión recolector de basura en Soteapan, orquestada por el comisariado ejidal Fidencio Bautista y familiares directos del diputado Esteban Bautista Hernández, no es “usos y costumbres”; es, lisa y llanamente, una extorsión al Estado.

Es alarmante, pero no sorprendente, ver el nombre de Esteban Bautista Hernández, Presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, embarrado en este lodo, para el legislador, el chantaje es un viejo conocido; es el modus operandi que perfeccionó en sus tiempos de alcalde en Tatahuicapan, cuando doblaba las rodillas de Coatzacoalcos, Minatitlán y Cosoleacaque cerrando las válvulas del Yuribia.

Hoy, la historia se repite con actores que parecen no haber salido de la era de la presión cavernícola.
Que personajes como Sósimo López, alcalde de Soteapan hayan tenido que pagar de su propio bolsillo maquinaria, y que el mismo Esteban Bautista termine “pagando el diésel” para liberar un vehículo oficial, es una derrota para el Estado de Derecho, al ceder, no solo se paga un rescate; se valida el método.


Si hoy se entrega maquinaria y diésel para obras y servicios, bajo amenaza, mañana el botín será la presa “El Yuribia”, y con esto se estaría regresando a las épocas oscuras donde romper ductos era la vía rápida para obtener prebendas de los gobiernos de Fidel Herrera o Javier Duarte, en pocas palabras, ceder ante la extorsión es alimentar a la bestia.
La Sombra de la Corrupción….
Mientras en el sur un camión y el agua son el rehénes, en Xalapa el conflicto es de linajes y auditorías.
La gobernadora Rocío Nahle, quiérase o no, ha dado una lección de prudencia-cosa que no se le da tan seguido-política al ignorar los ataques de Atanacio García, padre del impresentable ex gobernador Cuitláhuac García, resulta hasta cómico que, a estas alturas, se retome el gastado discurso del origen de nacimiento para cuestionar a la actual administración.

Sin embargo, en política no hay coincidencias, el “dolor” de don Atanacio García por la falta de “veracruzanas puras” en el poder coincide sospechosamente con lo que está ventilando el Órgano de Fiscalización (ORFIS), las irregularidades detectadas en la administración de su hijo, y de muchos de sus colaboradores, que ya huelen a un daño patrimonial de proporciones considerables, pueden ser el verdadero motor de su diatriba.
Las declaraciones del ex legislador local, cimbraron el aparato estatal, y tiene mucho de fondo, no es casualidad ni fortuito, y hasta donde nos dice una fuente confiable,-cercana al ex gobernador-pese a su deslinde, el ex gobernador Cuitláhuac García Jiménez, en una acción planeada con su “tata”, está detrás de estas declaraciones, que buscaban precisamente, crear un caos y desviar la atención del cartel de las “uñas largas” qué él encabezó.

No se trata de quedar bien con nadie, el ataque contra Nahle no es una defensa del orgullo estatal; es un mecanismo planificado de defensa familiar, intentar deslegitimar a quien hoy tiene el control de las instituciones fiscalizadoras es la última carta de un grupo que sabe que las cuentas no cuadran y que el manto de impunidad que tejieron durante seis años se está deshilachando.
En fin, Veracruz no puede seguir siendo rehén de los cacicazgos del agua ni de las herencias políticas mal habidas, si la gobernadora Rocío Nahle pretende marcar una diferencia, la ley debe aplicarse contra quien quiera cerrar las válvulas de la Presa el Yuribia, y por otro lado, no mirar el árbol genealógico de quien haya cometido un delito con los recursos económicos de los ciudadanos.

El tiempo de los chantajes, de uno y otro lado, debe terminar. Al tiempo.

