La trituradora de presidentes se ha activado otra vez en Perú. El mandatario interino, José Jerí, se enfrenta este martes a un pleno extraordinario con siete peticiones de censura parlamentaria, pese a que lleva cuatro meses en el cargo, tras reemplazar a Dina Boluartedestituida de forma exprés al igual que su antecesor, Pedro Castillo.

Pese al poco tiempo al frente del país, un bloque de partidos de todo el arco ideológico quieren forzar el cambio del inquilino de la Casa de Pizarro, a quien acusan de “inconducta funcional y falta de idoneidad”, tras conocerse los detalles de las dos investigaciones por tráfico de influencias que la Fiscalía sigue contra el dirigente limeño del partido centrista Somos Perú.

Las investigaciones sobre Jerí llegan además cuando faltan apenas dos meses para la primera vuelta de las elecciones presidenciales, lo que ha convertido el proceso de destitución en un ejercicio de estrategia electoral. El mandatario se ha quedado casi en solitario frente a los grupos parlamentarios, al parecer y antes de que se produzcan las votaciones únicamente con la bancada fujimorista de Fuerza Popular.

“No me considero muerto. Existen intereses de ciertos sectores para golpear la credibilidad del trabajo que venía realizando. Enfrentar la inseguridad y entrar a los penales tiene consecuencias”, se defendió Jerí durante la entrevista emitida el domingo en Panamericana TV. Perú enfrenta una oleada de violencia que constituye hoy, junto a la corrupción, en el principal quebradero de cabeza de sus ciudadanos.

El presidente considera que, en todo caso, se le debería aplicar el proceso de vacancia, una especie de impeachment a la peruana y no la censura por el escándalo conocido como el “chifagate” con la que le se quiere sacar ya de la presidencia. Las reuniones secretas con el empresario chino Zhihua Yang, muy cercano a la Embajada de China en Lima y facilitador de los intereses asiáticos en Perú, se llevaron a cabo en un chifa, como llaman en el país andino a los restaurantes chinos, con el proceso de privatización de la estatal PetroPerú de por medio.

Basta la mayoría simple para forzar el cese de Jerí, que también está marcado por el escándalo que le une a nueve mujeres, a las que presuntamente contrató tras reunirse con ellas en su despacho presidencial en horarios nocturnos, hasta la medianoche, y días festivos.

“No he cometido ningún delito, tengo plena suficiencia moral para ejercer la presidencia de la República”, declaró Jerí en la entrevista del domingo en referencia a la entrevista con el empresario chino, a la que acudió cubriéndose el rostro con una capucha.

En el penal limeño de Barbadillo permanecen los ex presidentes Castillo, condenado por el autogolpe fracasado que precedió a la designación de Boluarte; Alejandro Toledo (extraditado desde EEUU por el caso Odebrecht), Ollanta Humala (condenado a 15 años de prisión por recibir dinero para su campaña de la polémica constructora brasileña y de Hugo Chávez) y Martín Vizcarra (condenado por corrupción a 14 años de cárcel).