Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 22 de junio de 2026.

En la política hay una máxima tan vieja como el oficio mismo; hay que aprender a tragar sapos y culebras sin hacer gestos.

El pragmatismo manda, sin embargo, al parecer, a Carlos Vasconcelos, el líder de la CTM, la experiencia acumulada solo le ha servido para perfeccionar el arte del berrinche y el sabotaje interno, no se puede entender de otra forma, lo vivido el sábado pasado en las instalaciones del PRI no fue un simple desacuerdo, es la radiografía de un partido que prefiere canibalizarse antes que ceder un ápice de control.

​El vacío político sepulcral infligido a la diputada priista, Ana Rosa Valdéz en su llegada al recinto tricolor no fue discreto, sino un burdo y estridente mensaje de valemadrismo y desprecio.

Al no hacer acto de presencia a este evento de “unidad”, Vasconcelos no demostró fuerza, exhibió que a su liderazgo lo mueve el estómago y no la estrategia, su rabieta provocada por sus diferencias políticas con el delegado regional en la zona sur, José Luis Utrera, dejó claro que en su escenario mental el PRI no es un proyecto colectivo, sino un feudo personal donde nada se mueve sin su venia.

José Luis Utrera, un político institucional y leal a su partido, había operado la llegada de la diputada Ana Rosa Valdéz, para ello habló con el dirigente priista, Juan Pablo Sosa González, y le comunicó sobre dicha llegada, sin embargo, el líder municipal priista no movió un solo dedo para convocar a la militancia y a las bases priistas, la orden era no hacer nada.

​El mensaje del líder de la CTM es muy claro: si la unidad no lleva su sello de propiedad, prefiere ver arder la casa.

​En medio de este fuego cruzado quedó expuesta la triste realidad de Juan Pablo Sosa González, al presidente del comité municipal se le termina de escurrir entre los dedos el capital político que le queda cada vez que decide agachar la cabeza, pudo haber hecho mucho, estuvo presente, sí, pero no por convicción ni por liderazgo, sino por la pura inercia de cumplir un compromiso que no pudo esquivar.

Con una limitación asfixiante para operar, ​Sosa González camina a vuelta de rueda.

Es un dirigente incapaz de convocar a las corrientes vivas de su propio partido, atado de manos para sumar a sectores y organizaciones, se ha convertido no en un líder, sino en un rehén, su incapacidad para cobijar dignamente a la diputada Valdéz y restañar cualquier herida interna, es el reflejo de una dirigencia municipal paralizada por el miedo a contrariar al “jefe” político.

​Salvo la honrosa excepción de un par de ediles de Minatitlán y Nanchital, el ompri, así como la secretaria general, la pasarela priista lució desierta, el “músculo” político brilló por su ausencia, ayer, la diputada Ana Rosa Valdéz no solo se topó con unas oficinas frías, se topó con la cruda verdad de por qué el PRI sigue en caída libre.

​A las puertas de un proceso electoral decisivo, el priismo de Coatzacoalcos prefiere dirimir sus cuotas de poder en el sótano del revanchismo y la división.

Hoy el PRI local se desangra entre un caudillo que prefiere mandar dependiendo del humor que traiga, antes que sumar y concertar en la pluralidad, con una dirigencia sumisa, incapaz de sacudirse el yugo, y con una militancia huérfana y desmovilizada ante la falta de operadores con altura de miras.

​Si la soberbia de Vasconcelos y la tibieza de Sosa González siguen dictando la agenda, la próxima jornada electoral no será una competencia: será el tiro de gracia para un partido que insiste en cavar su propia tumba. Al tiempo.

De salida………

La cosa está tan grave en el PRI de Coatzacoalcos qué, al finalizar el evento político, hasta un elemento de tránsito, esposo de una señora que había sido metida en dimes y diretes por el seguidor de un “distinguido” miembro priista, llegó para dirimir el chisme a punta de golpes, por fortuna, el interfecto ya se había ido, sino eso hubiera terminado en una arena de box, y ni diez sesiones quiroprácticas o de masajes, le hubieran servido.