La detección temprana del cáncer infantil puede marcar la diferencia entre un tratamiento exitoso y un diagnóstico tardío, por lo que especialistas exhortaron a madres y padres de familia a estar atentos a síntomas persistentes y acudir de manera periódica a las consultas médicas.

Durante una charla de concientización sobre esta enfermedad, el oncólogo pediatra Edgar Francisco Ortiz de la O explicó que identificar oportunamente los signos de alarma permite iniciar tratamientos en etapas iniciales, lo que incrementa las probabilidades de recuperación y reduce complicaciones durante y después de las terapias.

“Es importante que los padres tengan conciencia de lo que representa la consulta del niño sano, porque, si no acudimos a estas revisiones, pueden pasar desapercibidos muchos detalles que posteriormente derivan en diagnósticos tardíos”, señaló el especialista.

¿Cuáles son los síntomas de cáncer infantil que no deben ignorarse?

Entre las principales señales de alerta, el médico mencionó la presencia de fiebre persistente durante dos o tres semanas que no mejora con tratamientos habituales, así como sangrados nasales, presencia de sangre en la orina, aparición de pequeños puntos rojos en la piel y moretones frecuentes en zonas donde normalmente no existen golpes.

El especialista explicó que estos síntomas pueden confundirse con padecimientos comunes o con situaciones propias de la actividad diaria de los menores, por lo que insistió en la importancia de buscar valoración médica cuando persisten.

“Cuando un niño presenta fiebre durante varias semanas y ya recibió tratamientos sin mostrar mejoría, debemos prestar atención, porque puede tratarse de una señal de alarma”, advirtió.

imagen

Ganglios inflamados, dolores de cabeza y masas abdominales también son señales

Ortiz de la O también alertó sobre el crecimiento de ganglios en cuello, axilas e ingles, el aumento del tamaño del hígado o del bazo, así como la aparición de masas abdominales.

Indicó que, en muchos casos, son las propias madres quienes detectan cambios físicos mientras bañan a sus hijos, por lo que recomendó acudir al médico ante cualquier protuberancia, endurecimiento o alteración inusual.

Asimismo, señaló que los dolores de cabeza persistentes, especialmente aquellos que despiertan al menor durante la noche o se acompañan de vómitos matutinos, requieren una evaluación especializada.

En niños pequeños, agregó, también deben vigilarse señales como el crecimiento acelerado del perímetro cefálico o la pérdida de habilidades que ya habían desarrollado, ya que pueden ser indicios de alteraciones neurológicas.

La detección oportuna mejora las posibilidades de recuperación

El especialista reiteró que síntomas como pérdida de peso sin causa aparente, cansancio extremo, dolor de huesos, cambios en la visión o alteraciones del equilibrio no deben minimizarse.

Aunque estos signos también pueden relacionarse con otras enfermedades, su persistencia amerita una revisión médica para descartar padecimientos graves y, en caso necesario, iniciar un tratamiento especializado de manera oportuna.

En el marco de las acciones de concientización sobre el cáncer infantil, el llamado de los especialistas es fortalecer la cultura de la prevención y fomentar las consultas periódicas, ya que un diagnóstico temprano puede representar mayores oportunidades de recuperación para niñas, niños y adolescentes.