Contraesquina Política.
Por:Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 24 de abril del 2026.
La política en el sur de Veracruz parece condenada a repetirse como una farsa peligrosa donde los mismos actores de siempre utilizan las mismas mañas de antaño, hoy, el municipio de Tatahuicapan se encuentra bajo el fuego cruzado de un conflicto que, aunque se disfraza de exigencia social, apesta a revanchismo electoral y ambición desmedida,

En tiempos de lealtades a la gobernadora, Rocío Nahle, es imposible ignorar la mano que mece la cuna en la retención de las unidades de limpia pública de Soteapan, las huellas conducen directamente a la oficina de Esteban Bautista Hernández, Presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado.

A través de operadores como el presidente del comisariado ejidal, Fidencio Bautista, con quien se ha reunido en la capital, Xalapa, en varias ocasiones, a espaldas de la gobernadora, el legislador parece estar ejecutando un guión que conoce a la perfección: la política del chantaje.

Es una ironía caricaturesca que, quien hoy ostenta el poder legislativo sea el mismo que, según los propios habitantes de la sierra, convirtió el cierre de las válvulas del Yuribia en su modus vivendi durante los gobiernos de Fidel Herrera y Javier Duarte, el chantaje no es una herramienta nueva para él; es su marca registrada.

El punto de quiebre en esta crisis es la mutación de las demandas, lo que inició como una supuesta inconformidad comunitaria terminó en una exigencia económica burda por parte del presidente del comisariado ejidal, Fidencio Bautista: 250 mil pesos y 3 mil litros de combustible, aquí ya no hablamos de política, sino de un posible delito de extorsión.
Mientras el alcalde Vladimir González Martínez intenta mantener una tónica de trabajo centrada en la obra pública y el beneficio social, se enfrenta al mismo tiempo a un grupo opositor que, a un año de su derrota en las urnas, sigue sin asimilar que el tiempo de los cacicazgos ha terminado.

Ante esto, el alcalde ha optado por la prudencia y el diálogo, evitando caer en provocaciones que sólo buscan incendiar la región para justificar una intervención política qué, hay que decirlo, en nada ayuda a la gobernadora ante tantos problemas que tiene, desgraciadamente, hay que decirlo, su aliado, Esteban Bautista Hernández, se los está ocasionando.

Es alarmante la miopía política de Esteban Bautista, en su afán por “doblegar” a su enemigo local, no le importa generar conflictos que terminan en el escritorio de la gobernadora Rocío Nahle, detrás de la amenaza de los ejidatarios con dejar sin agua a Coatzacoalcos-el motor económico y político de la zona-se encuentra el diputado, eso es lo suyo, pero debe entender que no es solo un ataque a un municipio; es un desafío directo a la gobernadora.
La postura de la jefa del Ejecutivo ha sido clara en este aspecto: no habrá concesiones ante el chantaje, sin embargo, la pregunta es ¿Hasta cuándo se le permitirá a un diputado de su propio movimiento utilizar métodos tan criminales que atentan contra la estabilidad política para dirimir rencores personales?
El sur de Veracruz ya no está para caudillos de válvulas y bloqueos, la gobernabilidad de la entidad no puede ser rehén de personajes que, en su desesperación por querer mantener el control territorial, están dispuestos, a través de títeres, dejar sin servicios básicos a miles de ciudadanos.

Si Esteban Bautista, quien perdió en la elección pasada hasta en su casilla, quiere hacer política, que la haga desde la tribuna y las leyes, no desde el sabotaje y la traición, de lo contrario, quedará demostrado que, aunque el color del partido cambie, los vicios de quienes se enriquecieron a costa de la sed de Coatzacoalcos siguen más vivos que nunca.

