El caso de dos estudiantes gemelos con autismo en el Instituto Tecnológico Superior de Coatzacoalcos (ITESCO) abrió un nuevo cuestionamiento sobre la manera en que la institución aplica en la práctica sus políticas de inclusión y atención a la diversidad.
La controversia cobra especial relevancia porque los jóvenes, José y Carlos Rueda Azamar, cursan precisamente la Ingeniería en Animación Digital y Efectos Visuales, carrera cuyos docentes, de acuerdo con una publicación institucional del propio ITESCO, participaron en una actividad de sensibilización relacionada con el Trastorno del Espectro Autista (TEA).
La institución informó que esta actividad tuvo como propósito fortalecer los conocimientos de los profesores y proporcionarles herramientas para brindar una atención más empática e inclusiva a los estudiantes dentro del entorno educativo.
Sin embargo, la madre de los jóvenes, Miriam del Carmen Azamar Baxin, denunció públicamente que sus hijos enfrentan condiciones que podrían impedirles continuar de manera presencial sus estudios, situación que considera una forma de exclusión.

ITESCO informó sobre sensibilización a docentes de Animación
En una publicación institucional, el ITESCO dio a conocer que llevó a cabo una plática de sensibilización sobre el autismo dirigida a docentes de la Ingeniería en Animación Digital y Efectos Visuales.
Según el mensaje difundido por el tecnológico, durante la actividad se abordaron aspectos relacionados con el TEA, así como la importancia de comprender las características y necesidades de las personas dentro del espectro.
La institución sostuvo que este tipo de acciones buscan promover espacios educativos basados en el respeto, la inclusión y la empatía, además de fortalecer la formación de su comunidad tecnológica.
El punto que ahora genera cuestionamientos es que la actividad estuvo dirigida precisamente al personal docente de la carrera que cursan los dos jóvenes involucrados en la denuncia.
Gemelos ingresaron formalmente a la carrera
José y Carlos Rueda Azamar, ambos de 20 años, ingresaron formalmente durante este ciclo escolar a la Ingeniería en Animación Digital y Efectos Visuales.
La madre señaló que sus hijos presentaron en tiempo y forma los dictámenes médicos correspondientes y que su ingreso se desarrolló inicialmente con normalidad.
El sitio oficial del ITESCO confirma que la institución cuenta con la Ingeniería en Animación Digital y Efectos Visuales, cuyo plan académico contempla, entre otras materias, Psicología del Comportamiento Humano, además de asignaturas relacionadas con tecnología, animación y desarrollo de proyectos.
La propia descripción institucional de la carrera señala que sus egresados deben desempeñarse considerando aspectos legales, éticos, humanos y sociales.
Por ello, el caso coloca bajo la lupa no solamente la situación particular de los estudiantes, sino también la manera en que las medidas de inclusión anunciadas por el plantel se traducen en acciones concretas dentro de las aulas.
Madre denuncia que les quieren impedir continuar de manera presencial
Miriam del Carmen Azamar Baxin declaró que autoridades académicas le plantearon como alternativa que sus hijos cursaran el semestre de manera virtual y posteriormente intentaran regresar a las aulas.
La madre rechazó esta posibilidad y sostuvo que sus hijos no representan un peligro para ellos mismos ni para otras personas.
En su testimonio, aseguró que ambos son tranquilos y amables, y afirmó haber consultado con compañeros y personal de vigilancia para conocer cómo era la convivencia de los jóvenes dentro del plantel.
La familia sostiene que los jóvenes mantienen una convivencia estable con sus compañeros e incluso participan socialmente con ellos.
La denuncia surgió después de una serie de situaciones que la familia considera fueron interpretadas de manera negativa por autoridades escolares.
Uno de los episodios mencionados ocurrió cuando uno de los hermanos extravió una cartera con documentos, situación que le habría provocado una alteración emocional y que requirió apoyo momentáneo de personal académico. Posteriormente, la familia rechazó que se relacionara a los jóvenes con un supuesto incidente de seguridad ocurrido en las inmediaciones del plantel, al señalar que no se les presentaron pruebas que acreditaran dicha acusación.

¿Qué pasó con la capacitación para atender el autismo?
El contraste entre ambas situaciones abre una de las principales preguntas del caso.
Por un lado, el ITESCO comunicó públicamente que sus docentes de Animación Digital y Efectos Visuales recibieron sensibilización sobre autismo y que el objetivo era brindarles herramientas para una atención más empática e inclusiva.
Por otro, una madre de familia denuncia que sus hijos, quienes forman parte de esa misma carrera y viven con autismo, podrían ser separados de las clases presenciales.
El debate va más allá de los dos estudiantes
El caso también ha generado una discusión entre ciudadanos sobre cómo deben responder las instituciones educativas ante estudiantes con autismo.
Mientras algunos sectores defienden que la inclusión debe garantizarse y que las escuelas deben contar con herramientas suficientes para atender las distintas necesidades de sus alumnos, otras opiniones plantean que también deben establecerse medidas para proteger la seguridad y el bienestar de toda la comunidad estudiantil.
El desafío consiste en evitar que una condición del espectro autista sea utilizada automáticamente como argumento para excluir a una persona, pero también en establecer mecanismos adecuados para atender cualquier situación que requiera intervención.
En este contexto, la capacitación del personal adquiere especial importancia: no solamente se trata de conocer qué es el autismo, sino de contar con estrategias claras para responder ante distintas necesidades, identificar posibles crisis, establecer apoyos y mantener una comunicación adecuada con las familias.
ITESCO deberá aclarar qué medidas aplica en este caso
Hasta el momento, la denuncia pública de la madre y la información institucional sobre sensibilización representan dos partes de una misma controversia que requiere una explicación detallada por parte del tecnológico.
Entre los puntos que podrían contribuir a esclarecer el caso se encuentran las razones concretas por las que se habría planteado a los jóvenes continuar temporalmente en modalidad virtual, las medidas de inclusión disponibles, los protocolos utilizados ante situaciones de crisis y el alcance de la preparación recibida por los docentes.
También será importante conocer la postura formal de las autoridades del ITESCO respecto a la denuncia de la familia.
La institución tiene la oportunidad de explicar qué mecanismos de inclusión existen actualmente y cómo se aplican en situaciones concretas, particularmente cuando los estudiantes forman parte de una carrera cuyos docentes fueron, según el propio plantel, sensibilizados sobre el autismo.
El caso de José y Carlos Rueda Azamar coloca así una pregunta central sobre la mesa: ¿cómo se transforma una política institucional de inclusión en acciones concretas dentro del salón de clases?
La respuesta será relevante no solamente para esta familia, sino para otros estudiantes que requieran apoyos específicos para ejercer plenamente su derecho a la educación superior.


