La inocencia bajo fuego: El drama de Ricardo García
Lo que debía ser una jornada de trabajo ordinaria en el comedor “Álvarez” se transformó en una pesadilla para Ricardo García, un joven de 29 años conocido cariñosamente como “Richard”. Mientras se encargaba de aliñar pollos para ganarse la vida, un comando armado irrumpió en el establecimiento, ubicado cerca de la gasolinera “7 Leguas”, desatando una lluvia de balas que alcanzó a este joven inocente.
Ricardo, quien vive con un retraso en el desarrollo que le da la mentalidad de un adolescente de 14 años, reaccionó por instinto al escuchar las detonaciones. En su intento por resguardarse, fue alcanzado por cuatro proyectiles: uno en el cráneo, uno en el brazo y dos en el tórax.
“Mente de niño, corazón de trabajador”
Su familia, con el corazón destrozado, ha salido a aclarar que Ricardo es una víctima colateral. Quienes lo conocen en la comunidad lo describen como un hombre noble, servicial y ajeno a cualquier actividad ilícita.
“Mi hermano es una víctima. Tiene 29 años, pero su desarrollo es como el de un niño de 14. Él no le hace daño a nadie, solo ayuda en los mandados y tareas pequeñas”, expresaron sus familiares a través de medios locales.
Una batalla contra la muerte y la falta de recursos
Actualmente, el estado de “Richard” es delicado. Su vida pende de un hilo y requiere intervenciones quirúrgicas urgentes para extraer las balas. Sin embargo, la familia enfrenta un obstáculo crítico: la falta de dinero.
Para ser operado, necesita estudios especializados como una tomografía, pero el hospital no cuenta con el equipo necesario y trasladarlo implica un riesgo debido a que no puede ser desconectado de los aparatos que lo mantienen con vida.
¡Coatzacoalcos, te necesita! ¿Cómo ayudar?
La familia García vive al día y los gastos médicos han superado cualquier posibilidad económica. Por ello, hacen un llamado desesperado a la solidaridad de los habitantes de Coatzacoalcos y la región sur:
- Cuenta Bancaria: 4152 3144 5962 0095
- Banco: Bancomer (BBVA)
- A nombre de: Fabiola García Pérez
El saldo de la violencia
El atentado, donde se localizaron más de 22 casquillos percutidos, dejó además una persona fallecida y otros dos lesionados. Lo más alarmante para la sociedad porteña es que el ataque ocurrió a escasos 100 metros de una escuela primaria, evidenciando que la violencia ya no respeta ni los espacios familiares ni las zonas escolares.


