“Ha sido el más alto honor de mi vida servir a la patria como soldado”, se despidió el mayor general Vladimir Padrino López de su poltrona revolucionaria en el Ministerio de Defensa. Una década al frente del generalato chavista, ese conglomerado de comandantes con negocios y corruptelas millonarias que atornilló a Nicolás Maduro en el poder gracias a su poder militar.

El todopoderoso general, en cambio, estaba de prestado en el cargo desde que sus fuerzas militares fracasaran de forma estrepitosa frente a la operación estadounidense para capturar al dictador que tanto defendieron. Fuentes políticas confirmaron a EL MUNDO que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, exigió su dimisión horas después del ataque. Sin embargo, Padrino López se negó entonces a dimitir, pero era cuestión de tiempo, salpicado además con los rumores sobre su estado de salud.

Con la caída del general que se situó sólo un escalón por debajo de Maduro, los Rodríguez, con su aliado José Luis Rodríguez Zapatero en Caracas (ya de regreso a España), han profundizado el desmontaje del madurismo, algo a lo que se han entregado en cuerpo y alma. Se han materializado ya la destitución y posterior detención del magnate colombiano Alex Saab, el cierre de varias de las misiones socialistas inventadas por los cubanos para Hugo Chávez y la destitución del fiscal Tarek William Saab, convertido ahora en el jefe del intrascendental programa “Mi Patria Querida”, con el que Delcy pretende que le dé “vida al alma y al ser nacional”.

“Con el 3 de enero, Padrino sufrió una pérdida de ascendencia y reputacional dentro de la institución, la salida era esperada y lógica. Sale por la puerta de atrás, no hay nada honorable, todo lo contrario”, dice a EL MUNDO Carmen Beatriz Fernández, consultora y especialista en cyberpolítica.

A rey muerto, rey puesto. El mayor general Gustavo González López, el militar de confianza de Delcy, ha tomado el relevo con la misma misión que su antecesor: proteger a la presidenta del gobierno de facto. El antiguo director de la policía política del chavismo, quien aparece en todos los informes de violaciones de derechos humanos y de torturas de Naciones Unidas y también está sancionado por EEUU (sobre Padrino López pesa una recompensa de 10 millones de dólares), se convirtió desde el 3 de enero en el elegido por los Rodríguez para que no se repitiera lo sucedido. Para la historia la fotografía en la que González López aparece de charla junto al director de la CIA, John Ratcliffe, durante sus horas de visita política en Caracas.

Un cambio en un puesto trascendental que no se habría producido sin el visto bueno de EEUU. Desde el exilio, el ex ministro chavista Andrés Izarra fue incluso más allá: “Sólo alguien de larga trayectoria de trabajo con la CIA puede asumir ese cargo en el protectorado (se refiere a las órdenes que imparte Washington a Caracas). Un actor de confianza, alguien que ya haya probado su lealtad. Pago a los favores recibidos”.

Rafael Uzcátegui, director del Laboratorio de Paz, también cree que González López, de 65 años, llega a la cúpula de las fuerzas militares avalado por su mano dura y dispuesto a poner orden entre el generalato, más de 2.000, casi tantos como en la OTAN. Maduro compró el apoyo de los generales chavistas al permitirles participar en toda clase de corrupción y negocios sucios, incluido el Cártel de los Soles.

“También creo que el nombramiento de González López es una señal para que María Corina Machado no regrese al país”, concluye Uzcátegui. La líder demócrata ha avanzado que planea su retorno a Venezuela, algo para lo que no cuenta con el apoyo de Washington.