Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 20 de octubre del 2026.

​La desgracia tocó la puerta de las familias en el sur de Veracruz, al mismo tiempo, las máscaras de los hipócritas cayeron con la misma rapidez con la que se desbordaron los ríos.

Las recientes inclemencias meteorológicas del frente frío han dejado un rastro de dolor, desolación, graves daños materiales y, lo más lamentable, la pérdida de vidas humanas en algunos municipios de la zona sur, sin embargo, en medio del barro y la emergencia, lo que más pesó y dolió en el ánimo de los ciudadanos fue la ausencia de sus representantes populares.

​El caso más decepcionante es el de Esteban Bautista Hernández, actual Presidente de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO) del Congreso del Estado.

El autollamado “brazo derecho” del gobierno olvidó de dónde viene, y, es que, desde que dejó de residir en Tatahuicapan, el legislador se esfumó por completo de su distrito, no se le vio por ningún lado, ni cinco minutos pudo regalarle a la tierra que lo vio nacer y crecer políticamente; la misma tierra que lo hizo dos veces alcalde, que lo llevó a una diputación federal, y que hoy lo mantiene en una curul local con privilegios de los que pocos gozan.

​Bautista Hernández Esteban prefirió la comodidad de su oficina climatizada que el barro y el lodo en los zapatos, no le importó el sufrimiento de sus paisanos cuando más lo necesitaban.

La memoria social es corta para los soberbios, pero larga para los agraviados, y en la sierra ya lo esperan con ansias, si en sus cálculos políticos aún contempla buscar la reelección, o brincar a otro cargo popular, la ciudadanía está lista para recetar el mismo remedio que ya le aplicó a su candidato municipal en Tatahuicapan: el rechazo en las urnas.

​Pero la insensibilidad no es patrimonio exclusivo del presidente de la JUCOPO; es una epidemia que afecta a toda una runfla de parásitos vividores de la política.

​Ahí está también Magaly Armenta, la diputada federal brilló por su absoluta ausencia.

Eso sí, mientras la gente sorteaba la inundación y los graves daños ocasionados por el frente frío y sus intensas lluvias, trascendió que junto a su esposo, Jesús Fernández Céspedes, apadrinados por el delegado federal de Programas Sociales, Juan Javier Gómez Cazarín, operan a marchas forzadas tras bambalinas para posicionarse como candidatos a la diputación federal o local, según sea el caso.

​Y para cerrar este triángulo de la indiferencia, no podía faltar la oportunista Jessica Ramírez Cisneros.

Dos veces diputada local y hoy diputada federal por el distrito de Minatitlán, Ramírez Cisneros es el ejemplo vivo de la política estéril, con cero resultados para su distrito, en estos días de angustia ni siquiera se apersonó para repartir esos abrazos demagógicos a los que tiene acostumbrados a sus electores cuando requiere su firma en la boleta.

​Es indignante observar cómo la clase política local utiliza a los ciudadanos como simple trampolín, ahí están los casos de los diputados Miguel Pintos Guillen, y el tal Villegas, ni se asomaron por Coatzacoalcos, cuando hay fiesta y reparto de candidaturas, se disputan las fotos; cuando hay luto, damnificados y frío, se esconden en la comodidad de la distancia o el anonimato.

​Los pueblos de la sierra y del sur de Veracruz sufrieron el embate de la naturaleza, sí, pero el golpe más duro se lo asestaron sus propios diputados federales y locales con su abandono, ah, y los regidores de todos los partidos que apenas y hasta hoy asoman la cabeza. QPM.

Que no se les olvide, los tiempos electorales siempre vuelven, y para entonces, el barro y el lodo habrá secado, pero la indignación de la gente seguirá intacta, esperándolos. Al tiempo.