En vísperas de la temporada vacacional de Semana Santa, pescadores de la congregación de las Barrillas y de Jicacal, denunciaron la presencia de residuos de hidrocarburos en una gran extensión de las playas.
El fenómeno, que los trabajadores del mar atribuyen a los vientos del este, ha comenzado a contaminar artes de pesca y amenaza con ingresar a los sistemas de manglares en la Laguna del Ostión.
Los pescadores de ambas localidades reportaron que el hidrocarburo, en forma de capas de “chapopote”, está llegando a la arena y flotando en el agua, y pone en riesgo el arribo de turistas.
Ante la emergencia, han solicitado la presencia de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), y Petróleos Mexicanos (Pemex) para las labores de limpieza y contención.
“SOMOS EL BASURERO DE COATZACOALCOS”: PESCADORES DE BARRILLAS
En la congregación de Las Barrillas, los líderes pesqueros señalaron que esta situación es recurrente pero no por ello menos grave, especialmente por la falta de respuesta de las autoridades federales para instalar barreras de protección.
Mauricio Muñoz, presidente y representante legal de la Sociedad Cooperativa de las Barrillas, sostuvo que este tipo de contaminación ya no es novedad, y pese a ello las autoridades ambientales no actúan.
“En esta temporada, yo siempre en las reuniones que tenemos con los de Petróleos Mexicanos, siempre les digo que en el mes de febrero y marzo, que es el viento del este, es cuando comienza a recalar residuos de hidrocarburos. Y aquí desgraciadamente, Barrillas es el basurero de Coatzacoalcos. Todo lo que salga de Coatza, aquí va a venir a recalar”, expuso.
El representante pesquero advirtió que el impacto económico es integral.
“Vamos a tratar de tener una reunión con los de Pemex porque esa red de pesca ya no sirve, y ahorita vienen otras lanchas llenas de residuos. Tanto al sector pesquero se ve afectado por la venta porque luego la gente no compra, como a los restauranteros en vísperas de la Semana Santa. Si entra a la laguna los residuos, se va al manglar a donde está el ostión; nosotros siempre le poníamos barrera pero como ahorita los de Pemex no aparecen, urgen que pongan barreras”, reiteró.

Por su parte, Toribio Morales Martín, quien es pescador de Las Barrillas, dijo que por la mañana cuando se disponía junto con su lancha a capturar las especies, se encontró con los residuos negruzcos en las playas.
“Nos encontramos con la novedad que pescamos crudo enfrente a la altura de Barrillas, esto viene del mar a Barrillas y Jicacal. Hay trozos de crudo, hay pocos pescados, está flotando son capas de chapopote, cada temporada, pega el viento del este, es cuando recala”, explicó.
EN JICACAL: DAÑOS A EQUIPOS Y RIESGO SANITARIO
Por su parte, en Jicacal el recalamiento se intensificó durante las primeras horas del lunes, afectando no solo la pesca, sino también los servicios recreativos que se ofrecen en la playa.
“Hoy aquí en las orillas de la playa, como pueden observar, hay mucho chapopote. Esto empezó a suscitarse desde el día de ayer en la tarde (domingo), sin embargo el día de hoy ya es excesivo. El reporte es para que las autoridades correspondientes actúen a nuestro llamado para encargarse de la limpieza, porque obviamente hay afectaciones en cuanto a la intoxicación a nuestra flora, a nuestra fauna y también a los pescadores”, resaltaron los pescadores.
Los trabajadores destacaron la pérdida total de sus herramientas, como es la red de pesca y lanchas.
“Muchos sufrieron afectaciones en cuanto a sus redes de pesca, a sus equipos, como son las lanchas, que el día de hoy al ir a levantar sus equipos ya están todos muy sucios, embarrados con chapopote. Las redes ya son inservibles”, precisaron a través de un video en redes sociales.
En cuanto al turismo, puntualizaron que los visitantes no van a poder meterse a bañar al mar.
“Compañeros que se dedican al servicio de bananas tampoco podrán ofrecer el servicio. Es un daño que afecta de manera económica y un impacto ambiental que intoxica a los peces que no vamos a poder estar consumiendo“, abundaron.
El temor principal de las comunidades es que el crudo alcance la zona de manglares, un ecosistema vital para la cría de especies como el ostión en Las Barrillas.


