Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 25 marzo del 2026.
Tanto en la política como en la física es imposible ocupar dos espacios al mismo tiempo con la misma intensidad, sin embargo, la regidora de Coatzacoalcos, María de la Luz Acosta Cabrera, parece intentar desafiar esta ley natural al mantener una mano en el cuerpo edilicio del Ayuntamiento como regidora, y la otra en la Secretaría General del sindicato de la Comisión del Agua.

Esto, lejos de ser una ventaja estratégica para sus representados, se ha convertido en un nudo de conflicto de intereses y una parálisis operativa que afecta a los trabajadores.
El viejo adagio reza que “no se puede servir a dos amos al mismo tiempo”, y en la administración pública, esto cobra una relevancia legal y moral, como regidora, Lucy Acosta Cabrera es parte de la autoridad municipal, como líder sindical es la contraparte que debe exigir derechos a esa misma autoridad.

Esta posición de “juez y parte”, desdibuja la línea de la imparcialidad, porque como servidora pública tiene que fiscalizar y decidir sobre presupuestos y políticas laborales, pero al mismo tiempo encabeza a un gremio que se ve directamente impactado por esas decisiones, la transparencia en esta parte se vuelve opaca porque comparte el mismo rostro.
La principal queja que se escucha de las bases sindicales es que la regidora priista, absorbida por sus compromisos en el Palacio Municipal, ha dejado un vacío de poder en el sindicato, y este vacío está siendo llenado por la arbitrariedad-sacar hoy a trabajadores con la fuerza pública lo es-y el acoso patronal que, al ver una figura sindical ausente, opera sin contrapeso en contra del trabajador.
Un líder que no está presente en el momento del despido o ante el retraso de una prestación, deja de ser líder para convertirse en una figura decorativa.

Resulta alarmante que los funcionarios municipales ignoren a Lucy Acosta Cabrera en su rol sindical, esto confirma que su peso político como regidora ha canibalizado su capacidad de gestión como secretaria general.
La confianza es un cristal que una vez fisurado, rara vez recupera su integridad, para el gremio sindical de la Comisión del Agua, la regidora ya no es un puente, sino un muro, el reclamo de los trabajadores es legítimo, y necesitan a alguien de tiempo completo, alguien cuya lealtad no esté dividida por una nómina política o un cargo de elección popular.
Lo más sano para la dignidad laboral del sindicato sería que la regidora María de la Luz Acosta Cabrera reconociera que el tiempo de la ubicuidad política ha terminado, buscar un sustituto o sustituta con el aval de su líder, Carlos Vasconcelos, no es un acto de derrota, sino de responsabilidad ética.

Los cuatro años que restan de la administración municipal requieren una regidora enfocada en la ciudad y un sindicato con una cabeza que no tenga que pedir permiso al Cabildo para defender a su gente, seguir por el camino actual es condenar a los trabajadores a la orfandad gremial bajo el pretexto de un “servicio público” que, en la práctica, solo sirve a una persona. Al tiempo.
