Los campos de la comunidad de Las Lomas se tiñen de amarillo y morado cada octubre con la flor de cempasúchil y la mano de león, cultivos que familias de la zona mantienen como parte de las tradiciones del Día de Muertos.
Ubicada a unos 30 minutos del centro de Minatitlán, esta comunidad conserva la siembra y cosecha de flores que cada año llegan a los hogares y panteones para adornar altares y tumbas durante una de las celebraciones más representativas de México.
Don Rogelio González Méndez y su familia forman parte de los productores que mantienen viva esta actividad, mediante el trabajo de la tierra y una tradición que ha pasado de generación en generación.
Cuatro meses de trabajo para la temporada de Día de Muertos
Detrás de cada ramo hay meses de esfuerzo dedicados a la siembra, limpieza y cuidado de las flores, con la expectativa de recuperar la inversión mediante las ventas durante la temporada.
Los productores se encuentran listos para ofrecer sus cosechas previo a las celebraciones del Día de Muertos, periodo en el que aumenta la demanda de estas flores para los altares y los cementerios.
Para la familia de Rogelio González Méndez, los cuatro meses de trabajo representan una apuesta por mantener esta tradición y generar ingresos a partir de la comercialización de su producción.
Cada octubre, los terrenos de Las Lomas vuelven a cubrirse de amarillo y morado, una imagen que anuncia la cercanía del Día de Muertos y refleja la permanencia de las costumbres mexicanas en las comunidades rurales de Minatitlán.

