La votación en la Corte del 4 de marzo de 2026 puso fin a los intentos y chicanadas de Emilio Lozoya por quedar impune.

Hoy, tras cinco años y siete meses de haber sido injustamente violentada en mi prestigio, un largo y extenuante litigio de pesadilla, traiciones, una fotografía (bueno cuatro), un libro Con la frente en alto. Testimonio contra la impunidad y un sinfín de linchamientos digitales, aquí sigo, de pie, escribiendo, hablando, informando y lista para lo que sigue.

Con la frente en alto (Especial)

La votación en la Corte del 4 de marzo de 2026 puso fin a los intentos y chicanadas de Emilio Lozoya por quedar impune.

Emilio Lozoya (Foto: Lourdes Mendoza)

Perdió. Que quede en el registro que si una periodista como yo, apoyada por increíbles abogados como la familia Coello, pudo, si el Estado mexicano no ha llevado a juicio y condenado a Lozoya simplemente es porque no quiere. ¿Por qué será? Por seguir en el juego de los códigos mafiosos que dictan que la ropa sucia se lava en casa y que, si se va uno, se van todos. No encuentro otra explicación.

Tapando el ojo al macho en temas de corrupción.

Si el sexenio de AMLO fue el sexenio del atole con el dedo, con su refinería que no refina; sus trenes que se inauguraron con montajes propios de los estudios Churubusco; su AIFA sin pasajeros; su atacar las causas del crimen, cuando en realidad les regaló el país, y del supuesto combate a la corrupción, el sexenio de Claudia Sheinbaum ha sido el sexenio del encubrimiento, del ver hacia otro lado. No ha combatido la corrupción más sistémica, rapaz y voraz de que se tenga memoria. Con trabajos detuvo algún par de pelados en el asunto del huachicol fiscal; mucho ruido y pocas nueces. ¿Por cierto, qué tal ha desaparecido el Mr. Universe Rocha Cantú?

Sin embargo, déjenme decirles que nunca como ahora se le han alienado los astros a la presidenta y es gracias a Lozoya.

Hoy la presidenta tiene en su poder hacer la trifecta perfecta: poner a Gertz en su lugar, victimizar al presidente como alguien que engañaron (y no como beneficiario principal) y dar una advertencia al exconsejero.

El contador: ¿Jaque mate para Lozoya y joya de la corona para la FGR?

Todos recordamos al contador de la película Los Intocables, donde Robert de Niro interpretó ni más ni menos que a Al Capone. Ese contador de nombre Louis Shumway, diminuto, ratonero, con lentes de bibliotecario, pero a la vez dueño de todos los secretos del dinero, sobornos e inversiones que tenía el enorme capo. Igualmente, la ruta financiera en el Watergate, el follow the money. O qué tal el contador de MadoffDavid Friehling, pieza clave para desentrañar lo sucedido.

Los contadores de los criminales son esenciales porque conocen la arquitectura financiera de sus clientes criminales, tienen la documentación y la explicación técnica, y cuando la autoridad logra su colaboración, por lo general obtiene documentos, narrativa del flujo del dinero y un testimonio experto que a la vez es testigo directo de los hechos.

Leído lo anterior, ¿qué habrá de hacer la FGR con Jorge Yáñez Polo, contador de Emilio Lozoya, apresado el pasado 28 de febrero y quien había estado prófugo desde diciembre de 2023?

Jorge “N” (Especial)

Porque este contador no es un contador cualquiera.

Según el comunicado de la propia FGR, tuvo ingresos acumulables por -agárrese- 115 millones 243 mil 934 pesos con 13 centavos y declaró “solamente” 34 millones 215 mil 928 pesos. Así como lo está leyendo, y lo hizo mientras Milo fue director de Pemex. El chiste se cuenta solo.

O sea, solo de impuestos este señor debe 28 millones de pesos. A usted que me está leyendo, le pregunto: ¿Cuánto ganó el año pasado y cuánto le pagó a su contador? Ni el investigador más ingenuo no vería un posible nexo entre cliente y contador.

Fuerte doble

Clara Brugada, Jefa de Gobierno de la CDMX, y Ulises Lara. (Cuartoscuro)

Con decirles que Ulises Lara, hoy en la FGR con Ernestina Godoy, lo presentó como el contador PERSONAL de Lozoya, de su esposa y del matrimonio Lozoya Eckes y quien les gestionaba sus finanzas personales y de sus empresas. ¡Quihúboles! Así que, sin duda, para ellos es relevante esa relación.

Ronald Johnson, embajador de Estados Unidos en México, Ernestina Godoy, y Kash Patel, director del Buró Federal de Investigaciones (Federal Bureau of Investigation – FBI). (Cuartoscuro)

Los contadores del crimen ayudan a esconder la mano que roba, pero también la que gasta.

Por lo que todo indicaría que la FGR ya tiene a su testigo estrella contra Lozoya, al testigo que puede ayudarlos a hilar fino en cómo y dónde se escondieron los sobornos a Lozoya, cómo se habrían bancarizado los supuestos cobros por reunirse con el exdirector de Pemex y un largo etc.

¿O será que Ernestina, como Gertz, se hará ojo de hormiga? O por fin llevarán ante un juez a Lozoya y su familia para que paguen por sus fechorías? Pues les recuerdo que el 3 de enero de 2022 la FGR acusó formalmente a Lozoya y a su familia de ser los únicos beneficiarios del cochupo de Odebrecht y él y su hermana Gilda, prófuga de la justicia, viven plácidamente y como mirreyes en el icónico y exclusivo edificio de Palmas 800, mejor conocido como la Torre Lomas.

Un nuevo capítulo

Con el desechamiento unánime del recurso por parte de la Corte se cierra un episodio de mi lucha contra Lozoya y sus mentiras, pero no el ciclo.

Emilio Lozoya hoy no solo es un criminal confeso, corrupto probado por la UIF, sino también un vulgar mentiroso, probado por la Corte.

Así pues, al ser culpable de haberme causado un daño moral, también cometió el delito de falsedad en declaraciones y por el cual también lo denuncié ante la fiscalía de la CDMX.

Bertha Alcalde (Cuartoscuro)

Llevo cuatro años esperando poder judicializar esa denuncia. ¿Bertha Alcalde, para cuándo podré comenzar? No solo cuento con la sentencia unánime de la SCJN, sino que entre mis pruebas está la propia imputación que hizo la FGR desde 2022 en contra de Lozoya y su mami Gilda, su hermana Gilda y su hoy exesposa, quien no puede salir de Alemania porque hay orden de aprehensión en su contra.

Presidenta, Lozoya pasó de ser el icono de la corrupción con EPN al icono de la impunidad con AMLO, y hoy usted tiene en sus manos la posibilidad de enarbolar la cruzada contra la corrupción e impunidad llevando a tribunales a Lozoya y a su familia y que finalmente paguen por sus crímenes.

Para que México pase de ser el país en el que no pasa nada, al país donde quien la haga la pague.

No puedo cerrar esta columna sin agradecer a todos mis compañeros periodistas que me acompañaron y apoyaron en este trance con sus comentarios, espacios y luz.

Ese 9-0 de la SCJN es de todos los que creemos y defendemos la libertad de expresión.