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Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 28 de octubre del 2026.

En el sur de Veracruz, donde abundan las disputas estériles y la grilla barata de café, pocos liderazgos, como el de Vladimir González Martínez, han logrado distanciarse del bullicio para concentrarse en lo que realmente importa: los resultados.

Mientras un sector de la clase política, principalmente del Congreso, insiste en perder el tiempo en golpeteos mediáticos y estériles disputas territoriales, el alcalde de Tatahuicapan marca una clara diferencia al entender que la verdadera legitimidad no se construye con saliva, sino con infraestructura y gestión de alto impacto.

​La reciente gira de trabajo del munícipe por la capital del estado, Xalapa, no es un hecho aislado ni un simple acto protocolario de agenda, presentar ante la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP) un paquete de proyectos carreteros estratégicos demuestra una visión clara de desarrollo regional.

Conectar la cabecera municipal con comunidades clave a través de arterias como la Tatahuicapan-Zapotitlán-La Perla del Golfo-Los Arrecifes, la tercera etapa del Corredor Ecoturístico Venustiano Carranza-Peña Hermosa, el tramo Magallanes-Mirador Pilapa y la segunda etapa de la vía Tatahuicapan-Pajapan, significa romper el histórico aislamiento de las comunidades indígenas y rurales de la Sierra de Soteapan.

​Las carreteras son la columna vertebral de cualquier economía local, sin caminos dignos, los productos agrícolas no llegan a los mercados, el turismo se sofoca y el acceso a servicios básicos como salud y educación se convierte en un vía crucis para las familias, tener mejores caminos, bien pavimentados, coloca al municipio como un eje articulador de la política social y económica del sur veracruzano.

​Más allá de la obra pública en sí, el verdadero mérito de esta gestión radica en la gobernanza comunitaria y el tejido político.

El alcalde es un hombre incluyente, que sabe escuchar a todos, por lo que se hizo acompañar de la síndica única, Olivia Granados Lara, así como por los presidentes de los comités de caminos, agentes municipales de Tatahuicapan y Mecayapan, y representantes comunales.

Incluir a la base social y a las autoridades locales vecinas en las mesas de negociación en Xalapa, es una muestra de madurez política que legitima la demanda y sepulta cualquier intento de desacreditación.

​Asimismo, la capacidad de alineación e interlocución con la gobernadora Rocío Nahle, reafirma la solidez de su liderazgo, tejer fino en las altas esferas del poder estatal sin perder el piso ni descuidar el territorio municipal es una cualidad escasa, Vladimir González ha demostrado que se puede hacer política de altura desde un municipio serrano.

​Frente a la grilla cotidiana de quienes ven en la política un cuadrilátero de descalificaciones, Tatahuicapan responde con carpetas de proyectos concretos.
González Martínez ha cerrado el paso al ruido exterior para concentrarse en la vivienda, la salud, la seguridad, la educación y la conectividad, quienes apostaron al desgaste de su administración se topan hoy con un liderazgo consolidado en la zona sur, respaldado por su gente y centrado exclusivamente en la transformación real de su municipio. Al tiempo.