Por: Fred Álvarez.

Los informantes de la ‘4T’: El instinto de supervivencia

Una auténtica bomba periodística detona hoy Raymundo Riva Palacio en las páginas de El Financiero. De acuerdo con el columnista, dos de los informantes clave a los que recientemente aludió el New York Times son figuras entrañables y de larguísima data para Andrés Manuel López Obrador: Adán Augusto López Hernández y Rutilio Escandón.

Ante el creciente asedio de la justicia estadounidense, que escudriña la consolidación de una “economía criminal paralela” —presuntamente ligada al Cártel de Sinaloa y al CJNG durante sus respectivos mandatos en el sur del país—, ambos políticos parecen haber optado por el más antiguo de los instintos humanos: el pragmatismo de la supervivencia.

Hoy, al convertirse en colaboradores de EU, ilustran cómo el miedo termina pesando más que la lealtad histórica.

Esta travesía preventiva, impulsada tanto por rencillas económicas personales como por el terror a las indagatorias internacionales, desnuda una dolorosa dicotomía en la actual administración. Mientras en Palacio Nacional la presidenta Sheinbaum percibe estas presiones bajo el rígido prisma del intervencionismo ideológico, en las sombras opera una descarnada estampida del “sálvese quien pueda”.

Es ahí donde las viejas hermandades se desmoronan frente a los fiscales en Miami y Washington.

Este silencioso éxodo de secretos no solo resquebraja la narrativa de cohesión oficial, sino que traza una línea de investigación directa hacia el círculo más íntimo del expresidente y de sus propios hijos.

Al buscar blindaje personal entregando las bitácoras inconfesables de sus gestiones territoriales y en la Secretaría de Gobernación, estos antiguos aliados amenazan con detonar los torpedos definitivos; aquellos que podrían terminar por hundir el núcleo mismo del movimiento frente a los implacables tribunales extranjeros.

Veremos las reacciones..