Pequeños productores de ganado con ranchos ubicados entre Oluta y Texistepec, viven días de pesadilla, debido a la impunidad con la que operan las bandas dedicadas al robo de ganado, situación que ha provocado que campesinos, tengan que vender su animales a un bajo precio y al mismo tiempo, rematar sus terrenos.
Esa situación fue planteada por los hermanos Gerardo y Omar Ledezma Zetina, quienes comparten un rancho llamado Mayapa, que se ubica en la carretera estatal Oluta-Texistepec, dentro de éste ultimo municipio.
Ahí, en un periodo de al menos ocho años, han sufrido el robo de 30 cabezas de ganado, algunos de ellos, han sido muertos en el lugar y extraído solamente la carne, dejando los restos como una muestra de la impunidad bajo el que pueden actuar.
Este martes, un becerro de aproximadamente nueve meses, pasó a ser parte de esa estadística. En la mañana, al acudir al rancho, encontraron los restos del vacuno. Cabeza, piel, visceras, huesos y desechos, fue lo único que hallaron. No hay pistas, no hay huellas para donde tomaron, solo la sangre que dejaron en el lugar, donde sacrificaron clandestinamente al animal.
El rancho está a un lado de la autopista Acayucan- Cosoleacaque, a la altura del puente Texistepec.
Gerardo y Omar Ledezma Zetina, platican a Imagen del Golfo, que el suyo y los ranchos aledaños han sido escenario de constantes robos de ganado, varios se han perdido mediante el hurto, sin que hasta el momento, haya un responsable de ese abigeato, capturado por la policía.
Denunciar, dijo, Gerardo Ledezma, es perder el tiempo, porque al acudir, además del gasto que se genera, el mismo fiscal les pide que los ayude a investigar, que vayan a las cantinas, a los poblados cerca y recaben información. Omar Ledezma va más allá, asegura que la policía ministerial cuando acude a investigar los hechos, piden dinero para la gasolina y quince días más tarde, vuelven a regresar a pedir más.
Por esa zona solo patrullan la Policía estatal y el ejercito, pero ambas corporaciones han hecho la misma recomendación, que se armen y vigilen sus ranchos porque no se dan abasto para atender tantas denuncias de robo de ganado.
La policía municipal de Texistepec, no llega hasta ese punto. No tienen suficientes elementos para mantener una custodia seguida.
Los hermanos afirman que algunos de los rancheros, han decidido mejor dejar a un lado el sueño de producir ganado, pues ante constantes robos, vacían sus predios y luego venden sus terrenos, pues no hay seguridad para realizar esa actividad.