Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 15 de octubre del 2026.
Tener una ciudad limpia jamás será un golpe de suerte ni una mera casualidad; es la consecuencia directa de una planificación seria, rigor administrativo y, por sobre todas las cosas, voluntad política para solucionar los problemas cotidianos que impactan a la ciudadanía.

Durante años, la recolección de basura en Nanchital no fue más que un dolor de cabeza crónico y una exigencia ciudadana desatendida, reflejo del desorden con el que operaban los servicios públicos en la administración pasada, sin embargo, a nueve meses de haber tomado las riendas, el panorama en la ciudad registra un cambio sustancial bajo la conducción del alcalde José Luis Pérez Salinas.

En lugar de escudarse en el desastre heredado de la administración anterior, Pérez Salinas optó por la acción inmediata para devolverle a la población un servicio digno y eficiente, una pieza clave en esta estrategia fue la intervención directa en la infraestructura operativa: la rehabilitación y mantenimiento del camino de acceso al basurero municipal.
Esta medida, en apariencia simple, tiene un impacto operativo crítico, al mejorar los accesos se reducen los daños mecánicos en los camiones recolectores, disminuyen los costos de reparación y se evitan los retrasos en las rutas, asegurando que las unidades cumplan a tiempo en las colonias, como se está viendo el día de hoy.

En pocas palabras, la eficiencia no vive solo de buenas intenciones.
No obstante, el cambio en la imagen urbana no responde únicamente a la ruta de los camiones, ha sido crucial la cercanía del presidente municipal con la gente para transmitir el mensaje de que la limpieza es una responsabilidad compartida.

Hoy en Nanchital se percibe un avance hacia la corresponsabilidad, donde el trabajo conjunto entre sociedad y gobierno se convierte en el motor real de la transformación.
A este balance operativo se le suma un factor político indispensable: la gobernabilidad.
En los últimos meses, el alcalde ha demostrado firmeza al remover a aquellos directores y funcionarios que no estaban a la altura de lo que viene realizando, no estaban “jalando parejo” ni respondiendo al ritmo que exige el municipio, prescindir de los elementos que entorpecen el avance institucional no sólo envió un mensaje claro de disciplina interna, sino que consolidó la autoridad y el rumbo de la administración.

A casi un año de gestión, la mejora en la recolección de residuos, la obra pública, y las decisiones de reordenamiento político se perfilan como los aciertos más visibles de José Luis Pérez Salinas.
Nanchital no solo luce más limpia, sino que empieza a sentar las bases de una cultura de orden, respeto público y autoridad efectiva, mantener esta firmeza y este ritmo será determinante para consolidar la calidad de vida que merecen sus habitantes. Al tiempo.


