China ha manifestado un creciente interés en fortalecer su relación económica con México, con el objetivo de establecer una asociación estratégica que permita abastecer mercados globales, en medio de un contexto de fragmentación del comercio internacional. De acuerdo con Diana Gamboa, gerente de Comunicación y Medios de la Cámara de Comercio y Tecnología México-China, las empresas del país asiático ven en México un destino natural para la relocalización de inversiones.
Actualmente, China es el tercer emisor de anuncios de inversión en territorio mexicano. Según datos de la Secretaría de Economía, existen poco más de mil empresas chinas registradas bajo el régimen de inversión extranjera directa, aunque estimaciones de la Cámara sugieren que la cifra real podría oscilar entre 4,000 y 5,000 si se incluyen oficinas de representación, distribuidores e intermediarios.
Para José Manuel Salazar Xirinachs, secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), se está produciendo un “reacomodo” del comercio mundial liderado por Estados Unidos, lo que obliga a replantear estrategias y optar por la diversificación. México, destacó, posee una masa crítica importante en sectores como el aeroespacial, software y dispositivos médicos, que lo convierte en un destino atractivo para nuevos flujos de capital.
Diana Gamboa explicó que la visión china sobre México ha evolucionado significativamente. De ser considerado solo como una plataforma de ensamblaje, hoy es percibido como un aliado estratégico, gracias a su ubicación geográfica, acceso a tratados comerciales, estabilidad macroeconómica y mano de obra calificada.
Sin embargo, existen preocupaciones en el terreno político. Alberto Quiroz, gerente de asuntos públicos en Integralia, advirtió que uno de los retos clave es evitar que Estados Unidos perciba que México busca triangular productos chinos, especialmente en vísperas de la revisión del T-MEC. A pesar de ello, Quiroz reconoció que la inversión productiva siempre será bienvenida, sin importar su procedencia.
Empresas como BYD, Hisense, Huawei, Kuka Home y JAC Motors ya han iniciado operaciones o planean expandirse en el país, no solo como plataforma exportadora, sino con la intención de aprovechar el propio mercado mexicano. No obstante, experiencias como el fallido proyecto Dragon Mart demuestran que el éxito de iniciativas de gran escala depende de una coordinación plena entre comunidad, empresa y gobierno.