Unidades de gran tamaño chocan con la realidad urbana
El ambicioso proyecto de modernización del transporte público en Coatzacoalcos ha tropezado con un severo obstáculo: la infraestructura vial y la falta de cultura urbana. Debido a sus grandes dimensiones de largo y ancho, notablemente superiores a las de los camiones convencionales, las nuevas unidades del sistema Quetzalli se han visto obligadas a suspender definitivamente las rutas que conectaban el centro de la ciudad con las colonias Lomas de Barrillas y Punta del Mar, en la zona poniente.
Conductores del esquema de transporte denunciaron de manera anónima que el diseño de las vialidades locales, sumado a los vicios viales diarios de la ciudadanía, convierte la operación de estos autobuses en una maniobra de alto riesgo tanto para la carrocería como para los transeúntes.
Recortes de ruta en Ciudad Olmeca y caos en el Centro
Esta incompatibilidad física ya modificó de forma drástica los recorridos en sectores densamente poblados. En Ciudad Olmeca (lado Río), los camiones ya no entran hasta el fondo de los sectores como solían hacerlo; ahora se ven forzados a realizar un retorno anticipado en una glorieta para reincorporarse de inmediato a la vialidad principal, dejando tramos desatendidos.
“Sí logras dar la vuelta, pero muy justo, con muchísimo cuidado. Nosotros ya reportamos esto porque la verdad pasamos al ras de la gente, al ras de los postes y rozando los carros que se estacionan en doble fila en la zona centro”, reveló uno de los operadores.
El calvario de los choferes no se limita al poniente. Puntos neurálgicos y comerciales de Coatzacoalcos, como el cruce de las avenidas Hidalgo y Pedro Moreno en las inmediaciones del Mercado Morelos (colonia María de la Piedad), se han convertido en zonas de alta tensión operativa.
En este perímetro, el libre tránsito de los autobuses Quetzalli es obstruido constantemente por:
- Ramas bajas de árboles no podados.
- Postes de alumbrado público e infraestructura de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) inclinados.
- Vehículos particulares y otras unidades de transporte público estacionados en doble fila.
Espejos rotos y el llamado a la cultura vial
Las consecuencias materiales de esta problemática ya son visibles. Los trabajadores del volante confirmaron que varias unidades ya han sufrido daños estructurales menores, principalmente la pérdida y rotura de espejos retrovisores al impactar contra las ramas de los árboles que invaden los carriles de circulación.
Aunado a las fallas de infraestructura, los operadores lamentaron la falta de cultura vial por parte de los peatones y usuarios, quienes frecuentemente descienden de las banquetas para esperar o abordar el autobús casi a mitad del carril, exponiéndose a un accidente. Ante este panorama, el gremio de conductores lanzó un llamado urgente a la conciencia ciudadana y a las autoridades viales para regular los estacionamientos en el centro y evitar percances mayores ante las maniobras críticas que ejecutan diariamente.


