Pese a su edad y con algunas complicaciones para caminar, Úrsula Dorante Rosado, fue de las primeras personas en ingresar al panteón antiguo de Coatzacoalcos, para visitar y recordar a sus fieles difuntos durante estos días de todos santos.
Desde muy temprano, pidió el apoyo para que cortaran el monte y limpiaran las sepulturas de sus familiares, colocándole veladoras, flores de temporada y algunos alimentos típicos que les gustaba a sus seres queridos.
Aunque sus consanguíneos fallecieron hace más de 40 y 70 años, la señora Úrsula, dijo que los recuerda con tanto cariño y amor, que el no visitarlos sería muy malagradecido de su parte, pues en vida fueron muy buenos con ella.
“Me la paso muy triste, porque mi papá fue muy bueno conmigo, mi hermano también, mi hijo estaba chiquito, mi mamá no la conocí, mi abuelita fue la que me terminó de criar y a ella es la que vengo a visitar siempre, pero siempre me acuerdo de todos“, recordó con nostalgia.