El consumo desde luego que no colapsa, pero sí se reorganiza. La distinción importa, porque las decisiones que pueden tomarse cambian mucho en función de ello.

En redes sociales circulan versiones que hablan de un desplome del consumo en México y anticipan una crisis económica mayor.

La realidad no es así, pero los reportes corporativos del primer trimestre de este año cuentan algo más complejo y más interesante: el consumo desde luego que no colapsa, pero sí se reorganiza. La distinción importa, porque las decisiones que pueden tomarse cambian mucho en función de ello.

Walmart publicó un dato que conviene leer con cuidado. Sus ventas a mismas tiendas en México crecieron 3.1% en el trimestre; el ticket promedio subió 4.0% y el número de transacciones cayó 0.9%. Menos clientes en tienda, comprando más por visita. Es el sello de un consumidor que reduce frecuencia y concentra el gasto.

Liverpool refuerza esa lectura desde otro ángulo. Sus ventas a mismas tiendas cayeron 2.5%; las de Suburbia 3.1% y las importaciones de ropa y calzado retrocedieron 20%, quizás por efecto de los nuevos aranceles. La utilidad neta cedió 17.2%.

Pero la empresa fue explícita en su reporte, parte del golpe vino de los hechos de inseguridad en Jalisco, Pacífico y Bajío en febrero. Que un corporativo de ese tamaño reconozca formalmente que la violencia desplaza consumo es, en sí mismo, una señal relevante.

Alsea, una de las cadenas restauranteras más grandes del país, cuenta una historia menos clara. Sus ventas a mismas tiendas en México crecieron 4.9%, abrió 32 unidades y el canal digital, es decir, pedidos que no implican presencia en los locales, ya representan 41.2% de las ventas totales. Pero su utilidad neta cayó 65.7%, presionada por la liquidación anticipada de un bono en dólares y mayores cargos financieros. Es decir, la caída de la utilidad neta no estuvo asociada al comportamiento del consumo en el trimestre.

OXXO es la cara contraria de la moneda. Sus ingresos en México crecieron 8.3% y su utilidad operativa 20.9%. Spin Premia, el programa de lealtad de Oxxo, llegó a 28.4 millones de usuarios y la proporción de pagos que usan Spin en OXXO subió de 42.5% a 50.6%. Más de la mitad del consumo en la cadena ya se paga con su propio ecosistema digital.

Coca-Cola FEMSA, dentro del mismo grupo, vio caer el volumen en México y reportó una utilidad operativa que bajó –2.3%. El negocio de las tiendas de conveniencia crece, pero la bebida embotellada ‘se enfría’.

Veamos ahora algunos indicadores macroeconómicos.

El Indicador Oportuno del Consumo Privado (IOCP) del INEGI cierra el círculo. El IOCP estima que el consumo total se contrajo 1.3% en el primer trimestre frente al cuarto de 2025 y revisó a la baja su avance a tasa anual, de 3.3% a 2.1%. Este dato está en línea con lo que dicen los corporativos: el gasto que no colapsa, pero se desacelera y migra de canal.

El hilo invisible es el crédito al consumo. Bait, la empresa de telecomunicaciones de Walmart, alcanzó 26.6 millones de usuarios y la cadena otorgó 601 mil créditos en el trimestre, un alza anual de 114%. Liverpool Pocket creció 20.1% en usuarios.

Lo que sostiene el ticket en buena medida es el uso de vehículos financieros para apoyar el consumo, no el crecimiento de la masa salarial real, que se ha ralentizado.

A estas cifras hay que agregar otro dato relevante para el consumo: la venta de autos nuevos. De acuerdo con las cifras de los distribuidores de autos, en el primer trimestre, estas crecieron en 3.7 por ciento, influidas sobre todo por el crédito automotriz, principalmente el ofrecido por las propias armadoras, pero también por el sistema bancario.

De hecho, el crédito al consumo del sistema bancario creció en 7.1 por ciento en términos reales hasta marzo, mientras que el crédito automotriz lo hizo en 11.8 por ciento, lo que muestra que para bienes como los automóviles la tendencia creciente del consumo se mantiene.

La debilidad del consumo, que marcan los datos generales, no se distribuye de manera uniforme.

Lo aspiracional ajusta primero, lo importado más, pero no en todos los casos porque seguimos comprando autos; el segmento medio se desplaza a canales de proximidad y al financiamiento propio de las cadenas; los formatos de descuento crecen porque retienen al cliente que reduce frecuencia.

Para las estrategias públicas o privadas, leer estas tendencias es fundamental.