Suecia no impulsará un boicot al Mundial de la FIFA 2026, según el presidente de su federación de fútbol, a pesar de la controversia política que sigue rodeando al torneo.

El presidente de la Federación Sueca de Fútbol, Simon Åström, declaró al canal TV4 que la participación sigue siendo el enfoque preferido, rechazando las crecientes especulaciones de que algunos países podrían retirarse debido a tensiones geopolíticas vinculadas al evento.

«Básicamente, tenemos una postura muy clara que compartimos con todo el movimiento deportivo sueco. No creemos en los boicots como herramienta. Es mejor participar y estar presentes», afirmó Åström.

El debate en torno al Mundial de 2026, que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México, se ha intensificado en los últimos meses. Informes de medios internacionales han señalado una combinación de conflictos globales y cuestiones políticas internas en Estados Unidos como posibles focos de tensión, lo que ha generado discusiones en el mundo del fútbol sobre si los equipos deberían adoptar una postura.

Aun así, la posición de Suecia la distingue de parte de esa especulación más amplia. Åström subrayó que la participación permite a los países mantener influencia, aunque reconoció que circunstancias extremas podrían cambiar esa valoración.

«Sin embargo, pueden ocurrir hechos que hagan imposible participar. Exactamente dónde se encuentra ese límite es difícil de definir. Siempre se tratará de evaluar la situación actual», añadió.

Las dudas sobre la participación no se han limitado a Europa. Irán, que ya se ha clasificado para el torneo, también ha sido objeto de especulación. No obstante, el presidente de la federación iraní de fútbol ha rechazado las sugerencias de una retirada, afirmando que el país «no boicoteará el Mundial», según declaraciones ampliamente recogidas por medios internacionales.

Åström también aprovechó la entrevista para criticar iniciativas recientes de la FIFA, incluida su decisión de otorgar un recién creado «Premio FIFA de la Paz» al expresidente estadounidense Donald Trump en 2025, una medida que, según él, corre el riesgo de difuminar la línea entre deporte y política.

«Es algo con lo que no simpatizamos», señaló. «Hemos expresado claramente nuestras críticas a la FIFA y también las hemos hecho públicas».

Indicó además que los propios estatutos de la FIFA describen el fútbol como una fuerza unificadora, y añadió que la introducción de simbolismo políticamente cargado socava ese principio.

«Pero el simple hecho de otorgar un premio de la paz o promocionar este nuevo “Consejo de la Paz” es una clara deriva hacia la politización. No creemos que sea el camino adecuado», afirmó Åström.

El código de ética de la FIFA establece que los dirigentes deben mantenerse políticamente neutrales en sus actuaciones y actuar conforme a los estándares de integridad de la organización.

En el terreno de juego, Suecia aún tiene trabajo por hacer para alcanzar el torneo. El equipo se enfrentará a Ucrania en un play-off de la UEFA en Valencia, y el ganador avanzará a un partido decisivo contra Polonia o Albania.

Por ahora, el mensaje de Suecia es coherente: pese al ruido político que rodea al Mundial de 2026, la participación, y no la protesta, sigue siendo su principio rector.