Rachel G. Hernández: Une al magisterio, pero en su contra.

Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 30 de junio de 2026.

La Secretaría de Educación de Veracruz, la SEV, parece, lamentablemente, empeñada en buscar la provocación institucional en un momento donde el sistema educativo veracruzano arrastra tensiones políticas, y requiere con urgencia de operadores con oficio político, por lo que, la designación de Rachel Guadalupe Hernández Domínguez como Directora de Recursos Humanos, no es solo un error táctico; es un abierto desafío al magisterio.

​Que más de cuarenta sindicatos hayan alzado la voz al mismo tiempo en un rechazo enérgico, no es un dato menor ni un berrinche gremial, es una alarma general por una de las áreas más sensibles de la dependencia.

​La Dirección de Recursos Humanos de la SEV no es una ventanilla burocrática cualquiera, es el corazón operativo que se mueve al ritmo de las necesidades de miles de trámites administrativos junto al personal docente que, sostienen como columna vertebral la educación de la niñez y juventud veracruzana, aquí se requiere capacidad de concertación y probada solvencia ética.

​Dicho nombramiento parece ignorar el perfil requerido, los antecedentes de Hernández Domínguez en el departamento de Estadística de Catastro no son una carta de presentación, sino una advertencia, las acusaciones de violencia y acoso laboral, y la queja formal ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos interpuesta por la trabajadora Litzy Rubí Ronzon Montiel, dibujan una imagen de gestión basado en el autoritarismo y la nula empatía por las personas.

​No se entiende cómo se pretende encomendar el cuidado del capital humano de la educación, a alguien que arrastra denuncias por vulnerar, presuntamente, los derechos laborales más elementales al querer obligar a dicha trabajadora a que le firmara su renuncia.

​La llegada de la nueva directora ocurre en un contexto ya de por sí explosivo.

La gestión de Claudia Tello ha sido señalada por abrir frentes de confrontación innecesarios con el magisterio mediante ceses y despidos que los sindicatos acusan de carecer de sustento legal, en lugar de buscar una salida a la polarización, la SEV opta por echar gasolina al fuego.

​Colocar a un perfil con un historial tan cuestionado al frente de las relaciones laborales es un claro retroceso, envía un mensaje peligroso a la base trabajadora; la idoneidad, el buen trato y el respeto a la legalidad son secundarios para la educación veracruzana.

​La educación en Veracruz atraviesa una etapa crítica que exige madurez, no cerrazón, mantener a Rachel Guadalupe Hernández Domínguez en el cargo sólo profundizará la crisis de ingobernabilidad dentro de la secretaría.

​Salvar la educación del estado requiere, obligatoriamente, salvaguardar la dignidad de quienes la operan, la titular de la SEV, Claudia Tello, tiene la gran oportunidad de demostrar que posee sensibilidad para escuchar las demandas legítimas, reconsiderar el nombramiento y entender que, en la función pública, los antecedentes importan, de lo contrario, el costo de esta cerrazón institucional lo terminarán pagando, como siempre, las escuelas y los estudiantes veracruzanos. Al tiempo.