Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 17 de octubre del 2026.
Mientras en la dirigencia estatal de Morena continúan enfrascados en la miopía política, escarbando en el fondo del pantano para rescatar a los peores perfiles y premiar la mediocridad, en el sur del estado hay nombres que parecen estorbar a las cuotas de poder por su impecable hoja de servicios.

En el pragmatismo tóxico que caracterizó las designaciones municipales recientes del partido en el poder, resulta incomprensible cómo la dirigencia estatal voltea hacia otro lado mientras mantiene frente a sus ojos a un perfil, como el del ex alcalde de Chinameca, Ramiro Alemán Valencia, un personaje que representa garantía de triunfo por su honestidad y su trabajo político.

En nuestro sistema político, donde pasar por una alcaldía es casi sinónimo de enriquecimiento explicable o pliegos de observaciones del Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS), el paso de Ramiro Alemán por el municipio de Chinameca fue de transparencia y disciplina financiera, sus cuentas públicas fueron solventadas sin sobresaltos.

El ex alcalde de Chinameca, Alemán Valencia no solo entregó una administración con cero daño patrimonial, hecho insólito para lo que nos tienen acostumbrados muchos que llegan a la silla municipal, sino que tradujo el presupuesto en obra pública, con una política de puertas abiertas a los ciudadanos, escuchando sus reclamos y demandas sociales.
Gobernó sin estridencias, sin escándalos ni excesos de poder, con la serenidad de quien entiende que la función pública es un encargo temporal para servir y no para servirse, algo que muy pocos entienden.

En las elecciones municipales pasadas, los arquitectos de las decisiones de escritorio, encabezados por el dirigente estatal, Esteban Ramírez Zepeta, y la bendición del grupo político en turno, encabezado por Juan Javier Gómez Cazarin, impusieron como candidato a Jesús Fernández Céspedes, el famoso “Chucho Nopo”.

Este señor, esposo de la actual diputada federal, es un personaje que arrastra pésimos antecedentes como servidor público de tránsito, y a pesar de ello, lo tratan de imponer en la diputación local, por lo cual se vislumbra desde ahora, una derrota anticipada.

En fin, aquella ocasión, en lugar de patear el pesebre, traicionar o dinamitar el proceso, Ramiro Alemán dio una lección de madurez, oficio y disciplina política al mantenerse institucional, firme, y de una sola pieza.
No obstaculizó, pero tampoco fue cómplice de una imposición absurda, el resultado fue una aplastante y humillante derrota en las urnas, que dejó al descubierto la torpeza de quienes prefirieron el amiguismo sobre el liderazgo político del ex alcalde.

No se trata de quedar bien con nadie, el ex alcalde de Chinameca, Ramiro Alemán Valencia es un hombre que sabe construir alianzas políticas, pertenece a esa rara estirpe de políticos sureños que pueden cruzar el pantano sin mancharse las alas, como dice un dicho por ahí.

Cuenta con el respaldo y apoyo de la ciudadanía, el respeto de la zona serrana y el reconocimiento de todos los sectores sociales que ven en él a un hombre de diálogo, de conciliación y trabajo, es, en estricto sentido, un activo que cualquier fuerza política desearía tener en sus filas.
La dirigencia de Morena enfrenta una disyuntiva clave para los próximos comicios: continuar premiando los caprichos de un grupo que solo abren la puerta a derrotas anunciadas, o apostar por hombres con oficio político, trayectoria limpia y verdadero arraigo popular.
Ramiro Alemán es un candidato natural a la diputación local, y no sería un favor personal ni una concesión política, sería un acto de inteligencia política, ignorarlo no solo sería un desplante a la verdadera militancia honesta del sur, sino una muestra de que en Morena prefieren perder con los ambiciosos vulgares de siempre, antes que ganar con los mejores que tienen en casa. Al tiempo.
