Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 14 de mayo del 2026.
La política, el juego de sillas, donde la música deja de sonar para alguien en algún momento, parece haberle pasado factura a María de los Ángeles Prieto Linares, sin embargo, en lugar de una salida digna y por la puerta grande, la ahora exdirectora regional de la Secretaría del Bienestar en Minatitlán ha optado por el libreto del drama: el pataleo, el llanto y la resistencia ante lo inevitable.

Resulta curioso-por decir lo menos-ver a una funcionaria que pregonaba los valores de la “Cuarta Transformación” aferrarse con uñas y dientes a un escritorio, la pregunta obligada de hoy es: que tiene la oficina del Bienestar de Minatitlán qué tanto le duele soltar?
Dicen que el poder marea, así se esté arriba de un ladrillo, pero el presupuesto y la plataforma política parecen causar una embriaguez de la que Doña Mary no quiere despertar, si la oficina tiene “mucha carnita” o si simplemente servía como pasarela para futuras aspiraciones, es otra cosa, lo cierto es que la renuencia a entregar la estafeta a Romina Gurrion no es más que un síntoma de esa vieja política que se niega a morir: la de creerse dueños de la silla, del cargo.

No se puede hablar de la salida de Prieto Linares sin mencionar el rastro que deja tras de sí, y al igual que sucedió en Coatzacoalcos con Diana Paulina del Valle, quien se retiró por la puerta trasera tras voces que acusaban actos de prepotencia a su propio personal, en Minatitlán el aire se siente igual de pesado.
Las quejas del personal no son nuevas; trato despótico en una gestión marcada por la punta del pie hacia los de abajo, con señalamientos de nepotismo-ahijado incluido en la nómina-que desvirtúa por completo el espíritu de “Bienestar”.
Las amenazas de Doña Mary de llevar su caso “hasta las últimas consecuencias” a las oficinas centrales por supuestas violaciones a sus derechos laborales suena más a un berrinche que a una defensa legal sólida. ¿Qué esperaba? Una notificación con papel de regalo y moño no iba a haber, en la administración pública, los cargos son prestados y pasajeros.

El problema de retar al sistema desde adentro es que el sistema responde, y en una gestión señalada por favoritismo y nepotismo, una revisión a fondo podría convertir su “lucha social y de Justicia” por más de 30 años-según han dicho-en un expediente administrativo bastante incómodo, aunque habría que agregar que, en política “el que no chilla no mama”.
Finalmente, en política, hay que saber cuándo retirarse para no estorbar, el bienestar de María de los Ángeles Prieto ya caducó; ahora le toca recoger sus “chivas” y entender que, en este tablero, nadie es indispensable, complicarse la vida por una oficina es, además de patético, un error de cálculo que podría costarle todo su capital político. Al tiempo.

