La dictadura argentina “ganó la guerra, pero perdió la batalla política”, pese a la alianza que buscó con los Montoneros, la organización guerrillera de la izquierda peronista. ¿Quién lo dice? Carlos Ruckauf, 81 años, ex vicepresidente y canciller de Carlos Menem, pero también ex ministro de Isabel Perón durante seis de los más dramáticos meses de la historia argentina.
A 50 años del último golpe de Estado en el país sudamericano, Ruckauf recuerda en una entrevista con EL MUNDO lo que se vivió en aquellos días. Y tiene tiempo también para analizar a Pedro Sánchez, al que define como “un personaje siniestro para España”.
¿Cómo se vivía en los meses previos al golpe del 24 de marzo de 1976?Lo que se vivía era la inminencia. Había, obviamente, un ataque importante de terrorismo, un contraterrorismo también ilegal. Y existía una norma que nosotros firmamos y mandamos al Parlamento para que la lucha contra el terrorismo se hiciera con la ley en la mano y con una estructura jurídica. Claramente, a partir de fines de diciembre la situación se empezó a descomponer.Usted menciona un famoso decreto, el de 1975, en el que el Gobierno democrático pide a las Fuerzas Armadas el “aniquilamiento” de las organizaciones guerrilleras.Es que discutimos mucho de eso. El decreto originalmente propuesto por el jefe de Estado Mayor conjunto hablaba de aniquilar el terrorismo. Nosotros lo cambiamos por aniquilar el accionar subversivo, que no era una diferencia semántica: era una diferencia entre la posibilidad de hacer una cosa o la otra. Cuando se produce el golpe, los militares no solamente nos persiguen a los habíamos firmado el decreto, sino que además dictan una ley secreta por la cual cambian este concepto y vuelven a la idea de aniquilar a las personas.¿Qué recuerda de Isabel Perón como presidenta?Isabel era una persona muy valiente y muy inexperta. Meses antes del golpe, la Fuerza Aérea se rebeló y amenazó con bombardear la Casa Rosada. “Voy a morir en la Casa Rosada”, dijo. Me pareció un acto de valentía muy importante. Y luego, ya tras el golpe y en prisión, no cedió a todas las presiones de [el jefe de la Marina, almirante Emilio] Massera, que la quería usar para hacer una especie de cría entre el Gobierno anterior y el Gobierno militar. Un historiador argentino, Carlos Manfroni, cuenta las negociaciones entre Montoneros y Massera. La traición de la cúpula de Montoneros a su tropa, mandándolos a la muerte.¿Puede explicar esto con más detalle?La negociación entre Montoneros y los militares era tan evidente que, cuando viene el golpe, hacen una lista de 35 personas que quedamos sin ningún derecho, mediante un decreto que crea lo que se llama Acta de Responsabilidad Institucional. Y en esa acta estamos todo tipo de dirigentes, pero la cúpula de Montoneros no. No ordenan su captura, no les dan ninguna pena, nada. Y el jefe de ellos [se refiere a Mario Firmenich] está asesorando al dictador de Nicaragua y viviendo en España.¿Había un pacto de la guerrilla peronista con los militares?Hay mucha sospecha de que, en realidad, una gran parte de la cúpula de Montoneros fue parte del batallón 601 de Inteligencia que trabajó para los militares, y de que muchos de ellos entregaron a sus compañeros. Los Montoneros no venían de una ideología revolucionaria, eran católicos militaristas. Amaban más los fierros que las ideas.Sin embargo, Perón, en el exilio en Madrid antes de regresar en 1973 a Argentina, le da mucho juego a los Montoneros. ¿No jugaba con fuego?Para derrotar a los militares necesitabas no solamente militantes populares, sino poder de fuego. Vamos al presente: si María Corina Machado hubiera tenido una organización militar dentro de Venezuela, no estaría caminando por Miami. En Argentina, ¿qué forma tenías de cambiar una relación de fuerzas?¿Cómo definiría los siete años de dictadura entre 1976 y 1983?[Fueron] años terribles. En Argentina se llevó a cabo un experimento extremo: perseguir a la gente al margen de la ley. Derrotar una estructura revolucionaria, terrorista, como la quieras llamar, con la ley en la mano es una cosa. Sin la ley en la mano, se convierte en una realidad que termina produciendo que los militares ganaron su guerra militar, pero perdieron la guerra política.¿Hay alguna autocrítica del peronismo, una reflexión de cómo se llegó a eso?No somos una estructura muy dada a la autocrítica. No hay muchas cosas más argentinas que el peronismo. El peronismo es todo: es centro, izquierda, derecha. Es una cosa rara. Puedes tomar el franquismo y tiene una línea ideológica; tomas el socialismo, cuando el socialismo obrero español era un partido político y no una banda, y tiene una historia. Porque Pedro Sánchez es un personaje siniestro para España…¿Por qué dice eso?Es un hombre que no ha dejado pecado por cometer. Empezando por tomar el poder de la mano del terrorismo de Bildu y de los que niegan España. En lugar de aceptar que perdió una elección con el voto de los españoles, cambió la realidad en las Cortes, haciendo una alianza que solamente hace un traidor.

