Un año de impunidad en la “Cuna de la Cultura Olmeca”

La noche del 11 de mayo de 2025, la historia de Texistepec cambió para siempre. Lo que inició como una caminata proselitista en el barrio Camino a Jáltipan, terminó en una tragedia que cobró la vida de cinco personas, entre ellas la candidata de la coalición Morena-PVEM, Yesenia Lara Gutiérrez.

A 12 meses de aquel suceso que sacudió al estado y al país, las heridas siguen abiertas. Aunque existen detenciones, como la de Asaí “N” (presunto autor material) y procesos contra figuras como Domingo “N”, las autoridades aún no han revelado el móvil del crimen ni han señalado a los autores intelectuales de un atentado que se perpetró frente a cientos de testigos.

Las víctimas colaterales: El rostro humano de la tragedia

El multihomicidio no solo truncó la carrera de la “carta fuerte” del grupo político en el poder en aquel entonces. También segó la vida de ciudadanos que solo buscaban saludar a su representante:

  • Miguel Ángel Navarro Lechuga (“Chacha”): Policía de Jáltipan que se encontraba en su día franco.
  • Marisol Navarro Aquino: Hija del oficial Navarro, víctima inocente del fuego cruzado.
  • Aarón Nolasco Reyes: Escolta de la candidata.
  • Silvestre Melquiades Domínguez: Simpatizante presente en el mitin.

Un mapa político reconfigurado por el miedo

El asesinato de Lara Gutiérrez redefinió el rumbo electoral. Pese a que Morena era el favorito, el impacto del crimen llevó al partido al segundo lugar en los comicios de junio de 2025. La ganadora fue Julissa Millán Díaz (PT), quien hoy gobierna bajo un esquema especial de seguridad federal, tras ser ella misma víctima de amenazas y arrastrar la historia de su esposo, Saúl Reyes Rodríguez, también exalcalde asesinado en 2022.

Texistepec: Entre el desarrollo y el plomo

Paradójicamente, el municipio alberga uno de los Polos de Desarrollo del Corredor Interoceánico, un proyecto que prometía bonanza pero que hoy permanece detenido. La disputa por la Unidad Minera y la sombra del crimen organizado mantienen a Texistepec en una tensa calma, donde la violencia contra actores políticos, como el reciente asesinato de Alicia de la Cruz en Peña Blanca, parece ser la constante y no la excepción.